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Lanús: asaltaron a dos hermanos que visitaban a su madre en un geriátrico

10 min de lectura

Dos hermanos fueron atacados y sufrieron el robo de su Toyota Yaris cuando llegaban a un geriátrico de Remedios de Escalada para visitar a su madre de 90 años. El hecho ocurrió a plena luz del día y quedó registrado por cámaras de seguridad.

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El robo de un auto en Lanús ocurrió el domingo por la mañana, cuando dos hermanos llegaron a un geriátrico de Remedios de Escalada para visitar a su madre de 90 años. La pareja fue sorprendida por dos delincuentes que descendieron de otro vehículo, los amenazaron y forcejearon con la mujer para quitarle las llaves del Toyota Yaris gris. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad y volvió a poner bajo la lupa la seguridad en las inmediaciones de residencias para adultos mayores.

El robo de un auto en Lanús se produjo cerca de las 11 de la mañana del domingo, en la calle Machado al 3600, en Remedios de Escalada. Las víctimas habían llegado a bordo de un Toyota Yaris gris para visitar a su madre, una mujer de 90 años que permanece alojada en el Hogar de Ancianos Gema. La visita familiar terminó con un violento asalto ocurrido en plena luz del día.

Según la información difundida inicialmente por Clarín, los hermanos estacionaron frente al establecimiento y permanecieron unos instantes dentro del vehículo antes de bajar. El hombre descendió primero y caminó hasta la puerta del geriátrico para tocar el timbre, mientras su hermana se quedó junto al auto para retirar algunos elementos del baúl.

Robo de un auto en Lanús: cómo fue el ataque frente al geriátrico

La secuencia fue captada por las cámaras de seguridad de la zona. En las imágenes se observa la llegada de un Peugeot 208 blanco que se detuvo detrás del Toyota Yaris. Poco después, dos delincuentes bajaron del vehículo y avanzaron rápidamente hacia los hermanos.

Uno de los asaltantes corrió detrás del hombre, que logró alejarse del lugar antes de que pudiera alcanzarlo. El segundo delincuente se dirigió hacia la mujer, que todavía estaba junto a la puerta del conductor y al sector del baúl. Allí comenzó un forcejeo que terminó con la víctima en el suelo.

Durante el enfrentamiento, el ladrón golpeó a la mujer y le quitó las llaves del auto. La caída se produjo a pocos centímetros del cordón de la vereda, por lo que el impacto pudo haberle provocado lesiones de mayor gravedad. El asaltante no llegó a llevarse la cartera de la víctima, pero sí consiguió el elemento necesario para poner en marcha el vehículo.

La víctima fue arrastrada durante la fuga

El momento más peligroso se produjo cuando el delincuente se subió al Toyota Yaris para escapar. En un intento desesperado por impedir el robo, la mujer se aferró a una de las puertas del vehículo. El auto comenzó a avanzar y la arrastró durante algunos metros, hasta que finalmente tuvo que soltarse para evitar consecuencias aún más graves.

El Toyota Yaris huyó con el baúl todavía abierto. Detrás salió el Peugeot 208 blanco utilizado por los delincuentes para llegar al lugar y acompañar la fuga. La maniobra fue rápida y se desarrolló frente a una residencia que recibe visitas frecuentes de familiares, especialmente durante los fines de semana.

Una cuadra con dos geriátricos y movimiento constante

El caso generó preocupación entre los vecinos de la cuadra, donde funcionan dos geriátricos. Esa característica hace que exista un movimiento habitual de vehículos, familiares, trabajadores y proveedores. Para quienes cometen robos bajo la modalidad conocida como “robo de oportunidad”, la llegada de una persona a una residencia puede ofrecer varios momentos de distracción: estacionar, abrir el baúl, tocar un timbre o ayudar a un adulto mayor.

Los vecinos señalaron que no se trataría de un episodio aislado. De acuerdo con sus testimonios, en los últimos meses aumentaron los robos en el sector. Incluso, pocos días antes del ataque a los hermanos, se habría producido el robo de una camioneta en la misma cuadra, también perteneciente a una familia que había concurrido a uno de los geriátricos.

La reiteración de hechos en un mismo entorno incrementa la inquietud de quienes viven allí y de los familiares que visitan a personas mayores. Aunque cada denuncia debe ser investigada de manera individual, la concentración de establecimientos con visitas regulares permite observar un patrón de circulación que puede ser aprovechado por delincuentes para identificar vehículos y rutinas.

El reclamo de los habitantes de Remedios de Escalada

Después del asalto, una vecina identificada como Mirta habló ante las cámaras de televisión y cuestionó la falta de vigilancia en la zona. La mujer sostuvo que los residentes ya no saben en qué momento puede ocurrir un delito, porque los hechos se producen tanto de madrugada como durante el día.

La vecina relató que durante la mañana del robo escuchó una corrida y un grito de “alto, policía”. Decidió no salir de su vivienda porque pensó que podía tratarse de una situación con armas de fuego. Cuando finalmente se acercó al exterior, la víctima ya estaba siendo asistida por otras personas.

El testimonio refleja el nivel de temor que pueden generar los episodios violentos aun entre quienes no resultan directamente afectados. El ruido de una persecución, una discusión o una detonación obliga a los habitantes a evaluar si intervenir, observar desde la vivienda o llamar a los servicios de emergencia sin exponerse.

La mujer también expresó que los vecinos deben permanecer en estado de alerta cada vez que salen de sus casas. En ese sentido, el reclamo no se limita a la recuperación del vehículo robado, sino que incluye pedidos de mayor presencia preventiva y controles en las calles cercanas a los geriátricos.

Por qué los accesos a residencias de adultos mayores requieren atención

Los geriátricos y hogares de ancianos presentan características que deben ser consideradas en cualquier esquema de prevención. Reciben visitas en horarios relativamente previsibles, concentran vehículos durante determinados momentos de la jornada y suelen encontrarse en calles residenciales donde los conductores disminuyen la atención al entorno mientras estacionan.

Además, muchos visitantes llegan con bolsos, alimentos, medicamentos u otros objetos destinados a los residentes. Esa actividad puede obligarlos a abrir el baúl, dejar las llaves colocadas o permanecer varios minutos fuera del vehículo. Si el conductor se baja y deja el auto encendido, el riesgo de una sustracción rápida aumenta, aunque en este caso los delincuentes habrían obtenido las llaves mediante un forcejeo.

La prevención no depende únicamente de las familias. También puede involucrar a los establecimientos, que deben evaluar la iluminación del frente, el funcionamiento de las cámaras, la visibilidad de los accesos y la comunicación con los visitantes. Una puerta con timbre, por ejemplo, puede convertirse en un punto de espera donde las personas quedan expuestas si no existe una respuesta rápida desde el interior.

Medidas de cuidado durante una visita

En zonas con antecedentes recientes, los especialistas en seguridad suelen recomendar observar el entorno antes de detenerse, evitar permanecer dentro del auto durante períodos prolongados y mantener los objetos fuera de la vista. También resulta prudente coordinar con el establecimiento el horario de ingreso, sobre todo cuando se trata de una persona mayor que necesita asistencia.

Si una visita requiere descargar pertenencias, conviene hacerlo con el vehículo cerrado y, siempre que sea posible, con otra persona pendiente de la calle. Ante la presencia de un auto que realiza maniobras extrañas o permanece demasiado tiempo detrás, no es recomendable bajar inmediatamente: se puede continuar la marcha, buscar una zona concurrida y comunicarse con el geriátrico para informar la demora.

Estas pautas no eliminan el riesgo ni trasladan la responsabilidad a las víctimas. Su objetivo es reducir los momentos de vulnerabilidad mientras se reclama una respuesta institucional sostenida. En un robo violento, además, la integridad física debe estar por encima de la defensa del vehículo o de los objetos personales.

Investigación y elementos que pueden aportar las cámaras

Las imágenes de seguridad pueden ser relevantes para reconstruir la secuencia y establecer la participación de cada vehículo. En este caso, las cámaras habrían registrado tanto la llegada del Peugeot 208 como el abordaje de los hermanos, la sustracción del Toyota Yaris y la posterior fuga de ambos autos.

Para una investigación, pueden resultar útiles las imágenes de otros domicilios, comercios y establecimientos cercanos. La comparación de horarios permite seguir el recorrido de los vehículos antes y después del asalto. También puede ayudar a determinar si el Peugeot fue utilizado únicamente como apoyo o si estuvo involucrado en otros hechos ocurridos en el área.

La calidad de las grabaciones, los ángulos disponibles y la conservación de los archivos son factores importantes. Por eso, ante un delito, los propietarios de cámaras particulares deberían preservar el material y entregarlo a las autoridades cuando sea solicitado, sin editarlo ni difundir información que pueda obstaculizar la investigación.

Hasta que la pesquisa establezca responsabilidades, los datos disponibles deben interpretarse con prudencia. La descripción de los vehículos y de la secuencia aporta elementos para la búsqueda, pero no permite por sí sola confirmar la identidad de los autores ni vincularlos con otros robos denunciados en la zona.

Qué cambia para los geriátricos, las familias y los comercios cercanos

El episodio también plantea consecuencias concretas para la administración de residencias de adultos mayores. Los establecimientos pueden revisar la ubicación de las cámaras, mejorar la iluminación exterior, organizar el ingreso de visitas y establecer un canal de comunicación para avisar cuando un familiar llega o necesita asistencia para estacionar.

Para las familias, la situación obliga a planificar las visitas con mayor atención, sin convertirlas en una experiencia de temor permanente. Avisar la llegada, evitar exhibir pertenencias y elegir sectores visibles puede disminuir la exposición. Cuando se trata de personas de edad avanzada, contar con un acompañante adicional también ayuda a evitar que un visitante tenga que ocuparse al mismo tiempo del vehículo, el equipaje y el ingreso al hogar.

Los comercios y vecinos de la cuadra pueden colaborar mediante sistemas de alerta comunitaria, iluminación adecuada y comunicación rápida ante movimientos sospechosos. Esa cooperación no reemplaza a la policía ni a las autoridades municipales, pero puede favorecer una respuesta temprana y aportar registros útiles.

El robo frente al geriátrico puede afectar la visibilidad local de los establecimientos

Para los geriátricos y servicios de atención a adultos mayores, los hechos de inseguridad también tienen una consecuencia sobre la confianza de las familias. Antes de elegir una residencia, muchas personas evalúan no solo la atención médica y las condiciones edilicias, sino también el acceso, el entorno y la facilidad para visitar a sus familiares.

Una noticia sobre un asalto en la puerta puede influir en esa evaluación, especialmente cuando se combina con reclamos vecinales por episodios anteriores. Por eso, los establecimientos deberían comunicar de manera clara las medidas de seguridad disponibles, los horarios de visita, los procedimientos de ingreso y la forma de actuar ante una emergencia, sin realizar promesas que no puedan garantizar.

La información precisa también favorece la presencia digital de los negocios locales. Una ficha actualizada, datos de contacto visibles y respuestas responsables ante consultas pueden ayudar a que las familias encuentren información confiable. Sin embargo, ninguna acción de comunicación reemplaza la necesidad de mejorar las condiciones reales de seguridad en el entorno.

El robo del Toyota Yaris dejó expuesta la vulnerabilidad de una cuadra con circulación permanente y volvió a instalar el pedido de vigilancia de los vecinos de Remedios de Escalada. Mientras avanza la investigación, las familias que concurren a geriátricos deberán extremar la atención durante el estacionamiento y el descenso, y los establecimientos tendrán que revisar cómo proteger sus accesos sin dificultar las visitas que resultan esenciales para los adultos mayores.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Dónde ocurrió el robo del auto en Lanús?

El hecho ocurrió en la calle Machado al 3600, en Remedios de Escalada, frente al Hogar de Ancianos Gema. Los hermanos habían llegado en un Toyota Yaris para visitar a su madre de 90 años. El ataque se produjo cerca de las 11 de la mañana y fue registrado por cámaras de seguridad.

¿Cómo fue el asalto frente al geriátrico?

Dos delincuentes descendieron de un Peugeot 208 blanco y abordaron a los hermanos cuando estacionaban. Uno persiguió al hombre, mientras el otro forcejeó con la mujer, la tiró al suelo y le quitó las llaves. Luego escapó en el Toyota Yaris, seguido por el Peugeot.

¿Qué medidas pueden tomar las familias durante una visita?

Es recomendable observar el entorno antes de estacionar, evitar dejar el auto encendido o abierto, no exhibir objetos y coordinar el ingreso con el geriátrico. Si alguien percibe movimientos extraños, puede continuar la marcha hacia un lugar concurrido y comunicarse con el establecimiento o los servicios de emergencia.

¿Qué señalaron los vecinos sobre la seguridad de la zona?

Los vecinos afirmaron que los robos se habrían multiplicado en los últimos meses y mencionaron otro robo de una camioneta ocurrido días antes en la misma cuadra. También reclamaron mayor vigilancia, debido al movimiento constante de vehículos y visitantes que generan los dos geriátricos del sector.

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