Los chicos hacen más deporte al crecer, pero se mueven menos
Un estudio sobre familias porteñas detectó que aumenta la práctica deportiva organizada con la edad, mientras cae el movimiento cotidiano fuera de los entrenamientos.

Un estudio realizado en la Ciudad de Buenos Aires encontró que la actividad física infantil cambia durante el crecimiento: la participación en deportes organizados aumenta, pero disminuye el movimiento cotidiano fuera de esas prácticas. El 77% de las familias consultadas quiere que sus hijos se muevan más y el 44% considera que lo hacen poco o moderadamente para su edad.
La investigación Movimiento en la infancia. Prácticas y creencias, elaborada por Pulsar.UBA para el Club de Amigos, relevó las respuestas de 607 madres y padres de chicos de entre 2 y 12 años residentes en la Ciudad de Buenos Aires. El trabajo analizó la práctica deportiva, el movimiento diario, el uso de pantallas y las dificultades para sostener actividades físicas.
El relevamiento se realizó entre el 1 y el 4 de septiembre mediante encuestas presenciales y online. Sus resultados describen prácticas y percepciones declaradas por las familias; no son mediciones directas del movimiento de los chicos. La investigación fue difundida originalmente por Clarín.
La actividad física infantil cambia con la edad
El estudio diferenció entre el deporte realizado fuera del horario escolar y el movimiento cotidiano no deportivo. En el primer grupo se incluyeron disciplinas como fútbol, tenis, básquet, natación, hockey y vóley. En el segundo se consideraron actividades como caminar, andar en bicicleta, ir a la plaza o jugar de manera activa.
Entre los chicos de 2 a 4 años, el 31% practicaba algún deporte fuera de la escuela. La proporción subía al 67% entre los 5 y los 7 años y llegaba al 70% entre los 8 y los 12. También aumentaban las horas semanales destinadas a entrenamientos y partidos. Quienes competían registraban, en promedio, entre cuatro y cinco horas semanales de dedicación.
El recorrido era inverso cuando se observaba el movimiento diario fuera del deporte organizado. Casi el 60% de los chicos de 2 a 4 años realizaba más de una hora diaria de actividad no deportiva. La proporción bajaba al 50% entre los 5 y los 7 años y al 47% entre los 8 y los 12.
Más entrenamientos no significan más movimiento durante todo el día
La diferencia entre ambas tendencias permite distinguir dos aspectos que suelen confundirse. Un chico puede asistir a entrenamientos varias veces por semana y, al mismo tiempo, moverse menos durante el resto del día. El aumento de la participación en un deporte organizado no reemplaza necesariamente las caminatas, los juegos activos ni el uso cotidiano de espacios abiertos.
La directora del observatorio, Daniela Barbieri, señaló durante la presentación que la valoración social de la actividad física puede influir en las respuestas. El 93% de las familias consultadas consideró que el movimiento ayuda a que los chicos crezcan sanos y felices. Por eso, el informe presenta percepciones familiares y no permite calcular por sí solo cuánto se mueve cada niño.
Las pantallas aparecen como una barrera, pero no como causa única
Casi el 80% de las personas encuestadas opinó que los dispositivos digitales les quitan tiempo de movimiento a los chicos. Al comparar las respuestas, los investigadores observaron que las familias que informaban un menor uso de pantallas también declaraban mayores niveles de actividad física.
La relación no demuestra que las pantallas sean, por sí solas, la causa de una menor actividad. El propio equipo investigador las describió como una barrera entre varias. La falta de tiempo y las dificultades económicas también aparecieron entre los principales obstáculos para sostener actividades físicas.
El costo interrumpe la continuidad de las actividades
El 38% de las familias declaró que alguno de sus hijos había dejado una actividad física por motivos económicos. Además, casi una de cada diez indicó que sus hijos nunca habían realizado actividades físicas aranceladas. Estos datos muestran que el acceso no depende únicamente de la disponibilidad de una disciplina o del interés del chico: también está condicionado por la posibilidad de pagarla y mantenerla.
El estudio identificó cuatro perfiles familiares. El grupo denominado “deporte instalado” representó el 26% y reunió a quienes sostenían una práctica sin obstáculos económicos relevantes. El “deporte a pulmón”, con el 34%, incluyó a familias que mantenían la actividad aunque con esfuerzo económico. El “deporte en pausa” alcanzó el 23% y agrupó a quienes valoraban la práctica, pero no podían sostenerla por problemas económicos, de tiempo u otras dificultades. El 16% restante correspondió a “deporte fuera del radar”, integrado por familias sin el hábito deportivo incorporado.
Las diferencias también aparecen dentro de la Ciudad
La percepción sobre el nivel de movimiento variaba según la zona de residencia. En el norte de la Ciudad, el 69% de las familias consideraba que sus hijos se movían lo suficiente para su edad. En el sur, esa proporción descendía al 41%, mientras que el 83% de las familias de esa zona manifestaba que le gustaría que sus hijos hicieran más actividad física.
También se observaron diferencias vinculadas con el género y los espacios de práctica. La mitad de los chicos realizaba deportes en clubes, un tercio lo hacía en gimnasios privados y menos del 20% concurría a polideportivos. Según la investigación, entre los varones predominaba la participación en clubes, mientras que entre las chicas tenían mayor presencia los gimnasios, las academias y los estudios privados.
El 52% de las familias con hijas consideraba que ellas no realizaban suficiente actividad física, frente al 37% de las familias con hijos varones. Carolina Masci, directora de proyectos estratégicos del Club de Amigos, planteó la necesidad de ampliar las opciones deportivas para las chicas, tanto en fútbol como en otras disciplinas.
La escuela puede complementar el deporte fuera del horario escolar
La escuela apareció en el relevamiento como una institución relevante para incorporar hábitos de actividad física. Sin embargo, casi tres de cada diez personas consultadas consideraron insuficiente el tiempo que los chicos dedican al movimiento durante la jornada escolar.
El informe también consignó que el conocimiento de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud se asociaba con un mayor cumplimiento: entre quienes conocían esa pauta, el 60% declaraba que sus hijos alcanzaban el nivel indicado, frente al 47% entre quienes no la conocían. La recomendación mencionada es de al menos 60 minutos diarios de actividad física para chicos de 6 a 17 años.
Como referencia nacional, la última Encuesta Nacional de Nutrición y Salud citada en la investigación indicó que cuatro de cada diez niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años presentan exceso de peso. También señaló que casi seis de cada diez chicos de 6 a 12 años no cumplen con la recomendación diaria de actividad física de la Organización Mundial de la Salud. Esos datos pertenecen a otra fuente y no deben confundirse con los resultados del estudio porteño.
Qué pueden considerar las familias al organizar la actividad
Los resultados sugieren que la práctica deportiva organizada y el movimiento cotidiano cumplen funciones diferentes. Para las familias, eso implica mirar no solo cuántas horas de entrenamiento realiza un chico, sino también cuánto camina, juega, anda en bicicleta o se mueve fuera de esa actividad. La continuidad puede verse afectada por costos, horarios, oferta disponible y acceso desigual según la zona.
La presentación del estudio planteó que la responsabilidad no debería recaer exclusivamente en madres y padres. Escuelas, clubes y otros organismos también intervienen en la disponibilidad de propuestas, la continuidad y las condiciones de acceso. En ese marco, el desafío consiste en sostener opciones de movimiento que no dependan únicamente de la competencia ni de actividades aranceladas.
Preguntas frecuentes
¿Qué mostró el estudio sobre el deporte en los chicos?
La participación en deportes organizados aumentó con la edad: pasó del 31% entre los chicos de 2 a 4 años al 70% entre los de 8 a 12. Sin embargo, el movimiento cotidiano fuera del deporte disminuyó: superaba el 60% en el grupo más pequeño y bajaba al 47% entre los mayores.
¿Qué obstáculos dificultan que los chicos hagan actividad física?
Las familias mencionaron principalmente la falta de tiempo y las dificultades económicas. El 38% declaró que alguno de sus hijos había dejado una actividad física por motivos económicos, mientras que casi una de cada diez familias indicó que sus hijos nunca habían realizado actividades aranceladas.
¿El estudio demuestra que las pantallas causan sedentarismo?
No. La investigación encontró una relación entre menor uso de pantallas y mayores niveles declarados de actividad física, pero sus datos no permiten afirmar que los dispositivos sean la causa única de una menor movilidad. El informe también identificó barreras económicas, falta de tiempo y diferencias de acceso.
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