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Sofía Balbuena presentó el libro ganador del Premio Ribera del Duero

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La escritora argentina Sofía Balbuena presentó Personaje secundario, el volumen de cuentos que obtuvo el Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve. La obra explora la intimidad, la migración, los vínculos familiares y las tensiones de la vida cotidiana.

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Sofía Balbuena presentó en Buenos Aires Personaje secundario, el libro de cuentos publicado por Páginas de Espuma que ganó el Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve en España. El encuentro se realizó en la librería Eterna Cadencia, ante un público numeroso, y contó con la participación de la escritora Magalí Etchebarne, quien analizó una obra centrada en mujeres que observan su propia vida desde los márgenes, entre obligaciones familiares, deseos contradictorios y formas de pertenencia atravesadas por la distancia.

El patio de la librería Eterna Cadencia se colmó para recibir a Sofía Balbuena, escritora argentina radicada desde hace años en Madrid. Algunas personas siguieron la presentación de pie y otras se ubicaron en la escalera que conduce a la terraza. En ese escenario, con una iluminación cálida y un clima cercano, la autora conversó con Magalí Etchebarne sobre Personaje secundario, el libro que recientemente fue distinguido con el Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve.

La presentación no se limitó a repasar el reconocimiento obtenido en España. El intercambio permitió conocer el origen de los cuentos, las decisiones técnicas de la autora y los temas que atraviesan el volumen: la intimidad dentro de las parejas, las contradicciones de la maternidad, la competencia profesional, la migración, el trabajo y la dificultad de sostener una imagen socialmente aceptable mientras los pensamientos avanzan en otra dirección.

libro ganador del Premio Ribera: Un libro de cuentos sobre quienes quedan al costado

Etchebarne describió a los personajes de Balbuena como figuras que no siempre logran romper con las estructuras que las rodean. Esa imposibilidad, lejos de convertirlas en personajes pasivos, les otorga una dimensión reconocible. Son mujeres que están al costado de una pareja, una familia, una ciudad, una clase social o una historia afectiva, pero cuya experiencia concentra buena parte de la tensión narrativa.

El título, Personaje secundario, funciona así como una clave de lectura. La denominación no remite a figuras irrelevantes, sino a personas que durante mucho tiempo fueron observadas desde una posición lateral. Balbuena desplaza el centro de la escena hacia esas vidas aparentemente comunes y encuentra allí conflictos, decisiones postergadas, resentimientos, deseos y formas de resistencia que no siempre se expresan mediante grandes acontecimientos.

La mirada de la autora se concentra en situaciones reconocibles: una conversación entre miembros de una pareja, una jornada laboral, una caminata, una relación entre amigas o una reunión familiar. Sin embargo, debajo de esas acciones cotidianas aparece una tensión persistente. Lo que los personajes callan, imaginan o controlan puede ser tan importante como aquello que finalmente hacen.

Personaje secundario nació de un desafío técnico

Balbuena explicó que comenzó a trabajar en el libro a partir de una escena concreta: un hombre que llama a su novia en medio de una jornada de movilizaciones para pedirle que cambie dólares. La situación, aparentemente doméstica, contiene una serie de elementos reconocibles de la vida argentina: la incertidumbre económica, la distribución desigual de las responsabilidades y la irritación que puede despertar una demanda práctica en un momento de tensión social.

La autora comenzó a escribir ese relato en primera persona, pero luego decidió trasladarlo a la tercera. El objetivo era conservar la intensidad del pensamiento interior, esa corriente de ideas que permite seguir el razonamiento de un personaje, sin renunciar a la distancia y al control que ofrece una voz narrativa externa. Ese procedimiento se convirtió en una búsqueda formal que dio origen a los primeros cuentos y, posteriormente, a una estructura más amplia.

El pasaje entre primera y tercera persona no fue presentado como un recurso ornamental. Para Balbuena implicó aprender a administrar la información, observar a los personajes desde cierta distancia y, al mismo tiempo, mantener cerca sus contradicciones. La narración debía mostrar lo que ocurre en el exterior, pero también el movimiento mental que muchas veces contradice las palabras pronunciadas o los gestos visibles.

La intimidad como zona de conflicto

Según explicó la escritora, los primeros textos le permitieron descubrir que los cuentos compartían una preocupación común. La intimidad aparece como un espacio atormentado, en el que las personas negocian a diario con su propia vida para poder sostenerla. Los vínculos más cercanos, aquellos sobre los que se construye una familia o una convivencia, también pueden devolver una imagen incómoda de quien los integra.

En ese marco, los personajes se encuentran al borde de rechazar a su pareja, su maternidad o la vida que construyeron. No necesariamente abandonan esas situaciones. La tensión surge precisamente porque conocen el malestar, pero no siempre encuentran una salida posible o deseable. La literatura de Balbuena se interesa por ese territorio intermedio, lejos de las resoluciones tajantes y de los cambios definitivos.

Maternalidad, trabajo y vínculos bajo presión

Los cuentos reunidos en Personaje secundario recorren experiencias diversas, aunque conectadas por una sensibilidad común. Uno de ellos sigue a una mujer joven que se pregunta si habría sido mejor no ser madre. La pregunta no aparece como una declaración simple, sino como parte de un proceso mental cargado de culpa, responsabilidad y dudas sobre la identidad que se construye alrededor de la crianza.

Otro relato aborda la relación entre dos profesoras universitarias que compiten mientras se acompañan en los recorridos sinuosos de la academia. Allí la amistad, la rivalidad y la necesidad de reconocimiento profesional se mezclan con las reglas implícitas de un ámbito laboral jerárquico. La competencia no elimina el apoyo mutuo, del mismo modo que la solidaridad no borra la comparación constante.

También hay espacio para dos adolescentes que intentan sobrevivir en un pueblo y para un grupo de amigas argentinas que vive en Madrid lejos del lugar donde nació. En cada caso, los personajes deben interpretar el entorno, medir sus posibilidades y decidir cuánto de sí mismos pueden mostrar. El libro no presenta esas experiencias como ejemplos aislados, sino como variaciones de una misma pregunta: cómo sostener una vida cuando las expectativas externas no coinciden con los deseos propios.

Balbuena señaló que el dinero, el trabajo, el sexo, el sentido del deber, el orgullo y la vergüenza forman parte de la materia concreta de sus cuentos. Esa dimensión material evita que los conflictos queden reducidos a estados de ánimo. Las decisiones de los personajes están condicionadas por obligaciones económicas, responsabilidades familiares y relaciones de poder que afectan sus movimientos cotidianos.

La tensión como motor de los relatos

Uno de los rasgos destacados durante la presentación fue la manera en que la autora utiliza la tensión narrativa. En vez de conducir cada relato hacia una revelación espectacular, Balbuena sostiene situaciones incómodas hasta que empiezan a mostrar algo verdadero sobre quienes las protagonizan.

En el cuento Tsunami, por ejemplo, las dos profesoras universitarias aparecen ubicadas al costado de su propia vida. Esa lateralidad puede ser una estrategia, una conveniencia, una limitación o incluso una elección. Los personajes observan lo que ocurre y saben que su posición tiene consecuencias, pero no siempre desean ocupar el centro ni asumir todas las responsabilidades que ese lugar exige.

En Avenida Rivadavia, la acción exterior es reducida. La protagonista va a trabajar y sale a caminar, pero buena parte del relato transcurre en su pensamiento. El interés está puesto en ese rumiar intenso que puede alterar la percepción de los hechos y en el esfuerzo constante por impedir que ciertas ideas se vuelvan visibles en las interacciones sociales.

La autora vincula ese autocontrol con las formas de socialización que recaen especialmente sobre las mujeres. Existe una presión permanente para no reaccionar de manera considerada excesiva, para no romper la calma del entorno y para mantener una conducta aceptable aun cuando el malestar interior sea muy fuerte. El cuento explora la distancia entre lo que una persona imagina, lo que desea hacer y lo que finalmente se permite expresar.

Argentina, Madrid y la pregunta por la casa

La experiencia migratoria ocupa un lugar importante en el libro, especialmente en el cuento Felicidades. Balbuena vive en Madrid, pero sus personajes conservan una relación activa con la Argentina, sus modos de hablar y sus referencias culturales. La distancia no aparece como un simple cambio de domicilio: modifica la percepción del hogar, de la lengua y de los vínculos.

Durante el encuentro, la escritora Clara Obligado preguntó qué se gana y qué se pierde al escribir lejos del país de origen. La conversación también evocó su propia experiencia de exilio y su libro Una casa lejos de casa. Balbuena respondió con una reflexión sobre la dificultad de fijar una definición permanente de hogar cuando la vida está marcada por las partidas.

En los relatos, Madrid no funciona solamente como escenario. Es también un espacio de comparación. Las protagonistas llevan consigo recuerdos, hábitos y formas de hablar que conviven con nuevas reglas sociales. La lengua permite conservar una identidad, pero también revela desplazamientos, diferencias y malentendidos. El resultado es una experiencia de pertenencia incompleta, en la que estar lejos puede ofrecer perspectiva y, al mismo tiempo, profundizar la sensación de separación.

La migración se presenta de manera sutil, ligada a conversaciones, amistades y decisiones ordinarias. No se trata únicamente de narrar el desarraigo, sino de mostrar cómo una persona reorganiza sus vínculos cuando ya no vive en el lugar que consideraba propio. La casa deja de ser una certeza y se convierte en una idea que debe revisarse de manera constante.

Finales abiertos para conservar la incomodidad

Balbuena también habló sobre la construcción de los finales. En varios casos, comenzó los cuentos imaginando una resolución diferente de la que finalmente quedó en la versión publicada. La historia, explicó, parece pedir otro desenlace a medida que los personajes avanzan y adquieren una lógica propia.

Ese procedimiento evita que los relatos respondan de forma previsible a las expectativas del lector. Una separación, una confesión o una decisión definitiva pueden parecer posibles, pero no necesariamente ocurren. La autora prefiere dejar a los personajes en un punto de tensión, como si la escena pudiera continuar después de la última página.

Los finales abiertos no deben interpretarse como falta de resolución. En este libro, la ambigüedad forma parte del sentido. Las personas no siempre toman la decisión que los demás esperan, y muchas relaciones continúan a pesar de que sus integrantes reconocen el desgaste. La literatura se detiene allí donde la vida todavía no pudo, no quiso o no supo cerrar un conflicto.

El Premio Ribera del Duero amplía la circulación del libro

El Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve ubica a Personaje secundario dentro del circuito de la narrativa breve contemporánea en español. El reconocimiento puede favorecer la llegada del libro a nuevos lectores y poner en diálogo la obra de Balbuena con otras tradiciones del cuento, tanto argentinas como españolas.

Para una autora que vive en Madrid y mantiene una relación literaria intensa con Buenos Aires, la distinción también refuerza la circulación transatlántica de su escritura. El libro transita entre espacios geográficos y sociales diferentes sin reducir la experiencia migratoria a una única interpretación. Sus personajes pueden sentirse extranjeros, integrados, desplazados o cómodos según el momento y el vínculo que estén atravesando.

La publicación a cargo de Páginas de Espuma, sello especializado en narrativa breve, acompaña esa inserción. El cuento ocupa un lugar relevante en la literatura argentina, pero su circulación comercial suele enfrentar desafíos distintos de los de la novela. Un premio y una editorial con presencia en el ámbito hispanohablante pueden contribuir a que una colección de relatos alcance librerías y lectores de varios países.

Qué puede encontrar el lector argentino en Personaje secundario

Para quienes buscan narrativa contemporánea sobre vínculos, migración y vida cotidiana, el libro ofrece una lectura atravesada por situaciones próximas y conflictos que no se resuelven con facilidad. La Argentina aparece en escenas, palabras, preocupaciones económicas y formas de relacionarse, mientras que Madrid aporta la distancia necesaria para observar esas experiencias desde otro lugar.

El volumen puede interesar tanto a lectores habituales del cuento como a quienes prefieren historias de extensión breve, pero con una fuerte densidad psicológica. Cada relato propone una situación concreta y la desarrolla a través de los pensamientos, las contradicciones y los mecanismos de autocontrol de sus protagonistas.

La presentación completa puede consultarse en la nota original publicada por Clarín, que reconstruye el diálogo entre Balbuena y Etchebarne y recoge las intervenciones realizadas durante el encuentro en Eterna Cadencia.

Con Personaje secundario, Sofía Balbuena transforma escenas aparentemente menores en espacios de observación sobre el deseo, el deber y la identidad. El Premio Ribera del Duero reconoce una obra que encuentra intensidad en la vida común y que invita a mirar de cerca a quienes, aun cuando ocupen un lugar lateral, sostienen buena parte de la historia.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué libro presentó Sofía Balbuena?

La escritora presentó Personaje secundario, una colección de cuentos publicada por Páginas de Espuma. El libro reúne relatos sobre mujeres, parejas, maternidad, trabajo, competencia profesional, migración y vínculos familiares, con especial atención a los pensamientos y contradicciones que atraviesan la vida cotidiana.

¿Qué premio ganó Personaje secundario?

Personaje secundario obtuvo el Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve en España. El reconocimiento destaca una obra de cuentos y puede ampliar su circulación entre lectores, librerías y editoriales del ámbito hispanohablante, especialmente dentro del circuito dedicado a la narrativa breve contemporánea.

¿Dónde vive actualmente Sofía Balbuena?

Sofía Balbuena vive desde hace años en Madrid. Su experiencia de residir fuera de la Argentina aparece vinculada con algunos relatos del libro, sobre todo en las historias de mujeres argentinas que intentan construir una vida lejos del lugar donde nacieron y deben redefinir qué significa sentirse en casa.

¿Qué temas aborda el libro Personaje secundario?

El libro aborda la intimidad dentro de las parejas, las dudas relacionadas con la maternidad, las exigencias del trabajo, la rivalidad académica, la amistad, la adolescencia y la migración. También explora el autocontrol, la vergüenza, el orgullo y la distancia entre lo que los personajes piensan y aquello que se atreven a mostrar.

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