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Anteojos y pantallas: Carla Di Sí explica cómo cuidar la visión

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La óptica y diseñadora Carla Di Sí analiza el uso intensivo de pantallas, la evolución de las lentes y los límites de los anteojos pregraduados.

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El uso prolongado de celulares, computadoras y tablets modificó las exigencias visuales cotidianas, según explicó la óptica y diseñadora Carla Di Sí. En una entrevista publicada por La Nación, sostuvo que anteojos y pantallas deben abordarse con controles profesionales, pausas durante el trabajo cercano y lentes adaptadas a cada persona.

El debate sobre anteojos y pantallas combina dos cuestiones diferentes: el esfuerzo visual asociado con mirar durante muchas horas a corta o mediana distancia y la necesidad de detectar problemas de visión mediante controles periódicos. Carla Di Sí, óptica y creadora de las marcas Carla Di Sí, planteó esa diferencia en una entrevista con La Nación.

Por qué las pantallas cambian el esfuerzo visual

Según Di Sí, la visión humana se utiliza actualmente durante más tiempo en distancias cercanas e intermedias. La exposición a celulares, tablets y computadoras puede favorecer síntomas como cansancio visual, especialmente cuando se trabaja o estudia durante varias horas sin interrupciones.

La entrevistada también vinculó el uso nocturno de pantallas y de iluminación LED con el descanso. Explicó que la luz recibida durante la tarde y la noche puede interferir en la producción de melatonina, una hormona relacionada con la regulación del sueño. Esta explicación se refiere al descanso y al ritmo circadiano, no a una supuesta lesión automática de los ojos por la luz azul.

La regla 20-20-20 como pausa durante el trabajo

Entre las medidas que recomienda Di Sí aparece la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar durante 20 segundos a una distancia de 20 pies, equivalente a unos seis metros. La finalidad es interrumpir la fijación prolongada en una pantalla y permitir que la mirada se relaje.

También aconseja reducir el brillo de los dispositivos y utilizar, durante la noche, configuraciones que vuelven más cálida la tonalidad de la pantalla, como Night Shift de Apple. Estas prácticas pueden ayudar a hacer más confortable el uso de dispositivos, pero no reemplazan una evaluación visual ni corrigen una graduación.

Anteojos pregraduados: una solución de emergencia, no una receta

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la diferencia entre los anteojos pregraduados, que suelen venderse en farmacias, y los anteojos elaborados a partir de una receta. Los primeros tienen una graduación predeterminada y, en general, la misma potencia para ambos ojos. Los anteojos recetados se fabrican considerando las necesidades visuales y el centrado específico de cada persona.

Di Sí considera que los pregraduados pueden servir ante una emergencia puntual, pero cuestiona su uso como reemplazo permanente de una consulta profesional. La razón es que una persona puede necesitar distintas graduaciones en cada ojo, correcciones adicionales o una evaluación de estructuras internas del ojo que no se obtiene al elegir un producto estándar.

La entrevistada señaló que la preparación de lentes recetadas puede demorar desde un día hasta un par de semanas, según la corrección requerida. La espera, en ese contexto, forma parte de la adaptación de un producto hecho a medida y no debería resolverse únicamente con la opción más rápida.

Qué cambió en las lentes oftálmicas

La evolución tecnológica no se limita a los armazones. Di Sí destacó el desarrollo de lentes progresivas diseñadas digitalmente a partir de las medidas de la persona y del marco elegido. Estas lentes pueden ofrecer campos de visión más amplios y facilitar la adaptación, aunque las zonas laterales todavía pueden presentar cierta distorsión y algunas personas necesitan varios días para acostumbrarse.

Las lentes de alto índice también modificaron la experiencia de quienes tienen graduaciones elevadas, porque permiten reducir el grosor y el peso respecto de alternativas anteriores. En paralelo, los tratamientos antirreflejo disminuyen los reflejos y pueden mejorar la comodidad frente a fuentes de luz o pantallas.

Las lentes fotocromáticas, que se oscurecen con la luz solar, ofrecen una solución práctica para alternar entre interiores y exteriores. Su funcionamiento tiene un límite conocido: dentro de un automóvil suelen oscurecerse menos porque el parabrisas filtra parte de la radiación ultravioleta que activa el cambio de tonalidad.

El control de la miopía infantil requiere evaluación profesional

En la entrevista también se mencionan las lentes de control de miopía para menores de 18 años, diseñadas para ayudar a frenar su progresión. La fuente las relaciona con tecnologías de desenfoque periférico, pero el material disponible queda interrumpido antes de desarrollar sus condiciones de uso y sus alcances.

Por ese motivo, no corresponde presentar esas lentes como una solución universal ni indicar su uso sin evaluación. En niños y adolescentes, la graduación, la evolución de la miopía y la alternativa adecuada deben determinarse mediante controles profesionales.

Anteojos de diseño y tecnología incorporada

La trayectoria de Carla Di Sí combina la actividad óptica con el diseño de autor. La marca desarrolla líneas propias desde una tienda abierta a fines de 2010 en Palermo Soho y trabaja con producción nacional. Entre los productos mencionados en la entrevista aparece Dandy Edición Especial 2026, una reedición seriada de 26 unidades del modelo 0007, fabricada en la Argentina con acetato de celulosa, patillas en contraste y bisagras reforzadas de siete dientes.

La entrevista también aborda los anteojos con funciones de inteligencia artificial desarrollados por Meta y Ray-Ban. Di Sí distingue entre las funciones tecnológicas del dispositivo y la corrección óptica: una cámara, audio o asistente no reemplazan la graduación indicada por un profesional. Además, esos productos abren cuestiones vinculadas con la privacidad y con el tiempo de conexión, que no son equivalentes al cuidado de la visión.

Qué debería tener en cuenta una persona que usa pantallas

La información disponible permite separar tres decisiones concretas. Para aliviar el cansancio durante tareas cercanas, se pueden incorporar pausas regulares, mirar a distancia y ajustar brillo y tonalidad por la noche. Para saber si existe una dificultad visual, se necesita un examen. Y para reemplazar anteojos perdidos u olvidados, los pregraduados deberían considerarse una alternativa excepcional, no una solución permanente.

La elección del armazón puede incluir criterios estéticos y de diseño, pero la calidad de la corrección depende de la receta, las medidas y el tipo de lente. En ese punto, la evolución de los materiales y tratamientos mejora las opciones disponibles, aunque no elimina la necesidad de un control visual periódico.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿La luz azul de las pantallas daña los ojos?

La entrevista no presenta la luz azul como dañina por sí misma. Carla Di Sí explica que la exposición nocturna puede interferir con el descanso y recomienda moderar el brillo, usar configuraciones de tonalidad más cálida y reducir la iluminación ambiental durante la noche.

¿Se pueden usar anteojos de farmacia en lugar de anteojos recetados?

Los anteojos pregraduados pueden resolver una emergencia puntual, pero no reemplazan una receta. Tienen una graduación predeterminada, generalmente igual para ambos ojos, y no contemplan el centrado ni las necesidades específicas de cada persona.

¿Cada cuánto conviene realizar un examen visual?

Carla Di Sí recomienda realizarlo idealmente una vez por año o, como máximo, cada dos años. El control incluye la medición optométrica y la observación de estructuras internas del ojo, tareas que debe realizar un profesional.

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