Las esculturas de un amor prohibido que se cruzan en la Gran Vía de Madrid
Dos esculturas enfrentadas en la Gran Vía de Madrid representan una historia de amor prohibido entre Diana y Endimión, con un Ave Fénix y dos flechas como parte de la escena.

Las esculturas de la Gran Vía de Madrid forman una escena poco visible desde la calle: Diana, diosa romana de la caza, apunta su arco desde la azotea del hotel Hyatt Centric, mientras enfrente un Ave Fénix se lleva a Endimión. La composición, descrita por el medio Clarín, convierte dos edificios comerciales y hoteleros en el escenario de una historia de amor prohibido.
La Gran Vía de Madrid concentra edificios históricos, teatros, comercios y hoteles en unos 1.300 metros, entre la calle de Alcalá y la plaza de España. Sin embargo, uno de sus relatos más particulares no está en las fachadas que suelen fotografiar los visitantes, sino en las azoteas y en la vereda.
En el número 31 funciona el hotel Hyatt Centric, dentro de un edificio art déco construido en 1920. Sobre la azotea se encuentra una escultura dorada de Diana, de cinco metros de altura y 900 kilos de peso, realizada por la artista Natividad Sánchez Fernández e instalada en 2017, según la información publicada por Clarín.
Una escena mitológica sobre dos edificios de la Gran Vía
Diana aparece acompañada por cinco perros y con el arco dirigido hacia el edificio situado enfrente, en Gran Vía 32. Desde la calle, la orientación de la figura puede resultar difícil de interpretar porque la escultura se observa a distancia y desde un ángulo inferior.
Al girar la mirada hacia el edificio opuesto aparece el segundo elemento de la escena: un Ave Fénix que intenta levantar vuelo con una figura humana sobre su cuerpo. El conjunto fue instalado en la década de 1950 por una compañía de seguros que tenía allí su sede, de acuerdo con el relato difundido por Clarín. Actualmente, el inmueble alberga una tienda de ropa de varios pisos.
Las flechas que completan el relato
La composición no termina en las azoteas. Frente a la entrada de la tienda se encuentran dos flechas colocadas sobre la vereda. La historia las presenta como los proyectiles que Diana lanzó para impedir que el Ave Fénix se llevara a su amado, pero que no alcanzaron el objetivo.
La ubicación de estos elementos hace que el relato se distribuya verticalmente por la avenida: la cazadora está arriba, el ave ocupa la azotea de enfrente y las flechas aparecen a nivel de la calle. Para quienes recorren la zona, la escena puede pasar inadvertida entre el tránsito peatonal, los locales comerciales y los restaurantes.
Quiénes son Diana y Endimión en esta versión
La historia toma como referencia el mito de Selene y Endimión, aunque la escultura de la Gran Vía representa a Diana, la versión romana de la diosa cazadora. En el relato mitológico, Endimión es un mortal del que la diosa se enamora.
La fuente describe que Zeus, al enterarse de ese vínculo, concede al pastor la juventud eterna, pero lo condena a permanecer dormido para siempre en una cueva del monte Latmo. Durante ese sueño, la diosa lo visita cada noche para contemplarlo y besarlo.
La representación madrileña adapta ese argumento y agrega el secuestro del pastor por parte del Ave Fénix. En esa reinterpretación, Diana intenta detener el vuelo con sus flechas, aunque falla. La escena no debe confundirse con una reproducción literal de un único episodio del mito clásico: combina personajes, símbolos y una narración creada para el conjunto escultórico de la avenida.
El contexto urbano que vuelve visible la historia
La Gran Vía empezó a construirse en 1910 por orden del rey Alfonso XIII y se consolidó como una de las principales arterias comerciales y turísticas de Madrid. También es conocida por la concentración de teatros y antiguas salas de cine reconvertidas en espacios de espectáculos, motivo por el que suele recibir el apodo de “Broadway madrileño”.
Entre sus edificios más reconocibles se encuentran el Metrópolis, inaugurado en 1911; el Edificio Telefónica, abierto en 1930; y el Edificio Capitol, conocido históricamente como Carrión, frente a la plaza del Callao. La avenida también reúne hoteles, restaurantes, locales de comida rápida, tiendas de moda y puestos orientados al turismo.
Ese entorno explica por qué las esculturas quedan integradas en una experiencia urbana mucho más amplia. No se encuentran en un recinto aislado ni en un museo: forman parte de edificios de uso comercial y hotelero, rodeados por una circulación constante de personas.
Qué puede observar quien recorra la Gran Vía
La escena requiere mirar en dos direcciones y prestar atención a distintos niveles de la avenida. Primero hay que localizar a Diana sobre el número 31 y seguir la orientación de su arco. Después, la mirada debe desplazarse hacia el número 32 para identificar el Ave Fénix y la figura que lleva sobre sí.
Las dos flechas de la vereda completan la lectura desde abajo. La información disponible no indica horarios específicos, recorridos guiados ni condiciones especiales para observar las esculturas. Por eso, el interés del conjunto está principalmente en su ubicación a la vista del espacio público y en la posibilidad de reconocerlo durante un paseo por la avenida.
Una referencia cultural para el recorrido turístico
El valor de esta historia no depende únicamente de la antigüedad de los edificios. También surge de la relación entre arquitectura, mitología y circulación urbana. Un hotel, una antigua sede empresarial y una tienda actual quedan vinculados por una narración que utiliza las alturas, las fachadas y la vereda como partes de una misma escena.
Para el visitante, conocer el relato modifica la forma de recorrer ese tramo de la Gran Vía: además de observar los carteles, las vidrieras y los edificios emblemáticos, puede buscar la relación visual entre las dos azoteas. La historia publicada por Clarín funciona como guía de interpretación, aunque los datos sobre el origen preciso de cada elemento y la adaptación mitológica quedan sujetos a la información proporcionada por esa fuente.
La Gran Vía también se descubre mirando hacia arriba
La escena de Diana, el Ave Fénix, Endimión y las flechas muestra cómo un recorrido comercial puede conservar detalles difíciles de advertir a simple vista. Quien visite Madrid puede incorporar los números 31 y 32 de la Gran Vía a su itinerario y observar el conjunto desde la calle, sin perder de vista que se trata de una representación artística basada en una adaptación del mito de Selene y Endimión.
Preguntas frecuentes
¿Dónde están las esculturas de Diana y el Ave Fénix?
Diana se encuentra en la azotea del edificio situado en Gran Vía 31, donde funciona el hotel Hyatt Centric. El Ave Fénix está enfrente, en Gran Vía 32. Las dos figuras se observan desde la calle, aunque la distancia y la altura pueden dificultar la identificación de los detalles.
¿Qué representan las dos flechas de la Gran Vía?
Según el relato difundido por Clarín, las dos flechas representan los intentos fallidos de Diana por detener al Ave Fénix, que se lleva a Endimión. Están colocadas en la vereda frente al edificio de Gran Vía 32 y forman parte de la adaptación artística de la historia.
¿La historia pertenece al mito original de Diana y Endimión?
La representación combina elementos de distintas tradiciones. El relato clásico se asocia principalmente con Selene y Endimión, mientras que la escultura muestra a Diana, su equivalente romana. El Ave Fénix y las flechas integran una adaptación narrativa vinculada con las esculturas de la Gran Vía.
Seguí leyendo
Explorá más notas y secciones de Noticias Web Argentina.




