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Viviana Rivero presenta “Ellas” y reivindica el trabajo como motor de independencia

11 min de lectura

La escritora cordobesa Viviana Rivero llegó a Buenos Aires para presentar “Ellas”, su primer libro de relatos. La obra reúne historias de mujeres de distintas edades y contextos, aborda experiencias de violencia, vínculos, salud y reconstrucción personal, y propone una mirada sobre la independencia económica como base de la autonomía.

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Viviana Rivero presentó en la Ciudad de Buenos Aires Ellas, su libro número 16 y el primero integrado por relatos breves. La escritora cordobesa, reconocida por sus novelas románticas e históricas, reunió testimonios y situaciones protagonizadas por mujeres de distintas generaciones para explorar sus conflictos, deseos, pérdidas y formas de volver a empezar. En ese recorrido, sostiene una idea que atraviesa buena parte de su obra: la independencia personal necesita una base concreta, y esa base suele ser el trabajo y el dinero propio.

La publicación de Ellas representa un cambio de formato para Viviana Rivero, aunque no supone un alejamiento de los temas que la convirtieron en una de las autoras más leídas de la narrativa romántica argentina. Después de publicar 15 novelas, la escritora eligió construir un volumen de microrelatos que puedan leerse en pocos minutos, incluso por personas que sienten que perdieron el hábito de leer.

La idea surgió a partir de una conversación familiar. Una de sus hermanas, lectora habitual, le contó que le costaba terminar libros extensos y que muchas noches reemplazaba la lectura por el uso del celular. Rivero entendió que esa dificultad podía repetirse en otras personas y empezó a trabajar con historias cortas, capaces de plantear una situación, una emoción o una pregunta sin exigir varias horas de concentración.

libro Ellas de Viviana Rivero: Ellas, el libro de relatos breves que nació de conversaciones cotidianas

El proyecto se amplió cuando la autora decidió escuchar a mujeres de edades, profesiones y realidades diferentes. Además de familiares y amigas, incorporó experiencias de personas con las que no tenía una relación cercana. Algunas aceptaron que sus nombres aparecieran; otras prefirieron preservar su identidad. Rivero explica en las notas que acompañan los textos qué elementos modificó y qué testimonios fueron adaptados para proteger a quienes compartieron situaciones íntimas.

El resultado no es una autobiografía ni una recopilación documental en sentido estricto. Es una obra literaria construida a partir de voces reales, recuerdos y conflictos que la autora transformó en relatos. El libro reúne escenas de vínculos afectivos, enfermedades, separaciones, maternidad, presiones familiares, trastornos alimentarios, acoso y violencia. También incluye momentos luminosos, redes de apoyo y decisiones que permiten recuperar una vida propia después de una experiencia difícil.

La brevedad fue una elección central. Los textos pueden ocupar una página o algunas páginas, lo que permite leerlos antes de dormir, durante un viaje o en una pausa del día. Sin embargo, que sean cortos no significa que carezcan de investigación. La autora intercaló relatos contemporáneos con episodios históricos vinculados a mujeres que fueron pioneras en ámbitos donde durante mucho tiempo se les negó la participación.

Entre la ficción y la memoria de distintas generaciones

Uno de los rasgos distintivos de Ellas es la convivencia de perspectivas generacionales. Rivero buscó que en el libro pudieran reconocerse tanto sus sobrinas jóvenes como mujeres mayores y trabajadoras de su entorno. Esa decisión permite mostrar que las experiencias femeninas no son idénticas y que los problemas cambian según la edad, la clase social, la época y el grado de autonomía disponible.

Las historias también exponen continuidades. El miedo, la dificultad para separarse, el silencio frente a una enfermedad o la sensación de no ser una prioridad dentro de una pareja pueden aparecer bajo formas diferentes, pero siguen afectando a muchas mujeres. La autora no presenta esos conflictos como asuntos exclusivamente privados: los vincula con la dependencia económica, las expectativas sociales y la falta de redes de contención.

La independencia económica aparece como eje de la obra

Durante la presentación, Rivero defendió una definición concreta de independencia. Para ella, no alcanza con que una mujer tenga voluntad o una personalidad fuerte si no cuenta con recursos para tomar decisiones. El trabajo remunerado y el dinero propio pueden marcar la diferencia entre permanecer en una situación no deseada y tener la posibilidad real de mudarse, separarse, pedir ayuda o proteger a sus hijos.

La escritora relaciona esa mirada con su propia trayectoria. Estudió Derecho en Córdoba, ejerció como abogada y mantuvo un estudio hasta 2010. En ese momento decidió cerrarlo y concederse un año para probar suerte con la escritura. El retorno a la abogacía nunca ocurrió. La literatura pasó a ser su actividad principal y también el campo desde el cual comenzó a contar mujeres que toman decisiones sobre su vida, incluso en contextos adversos.

Ese planteo aparece desde su primera novela, Secreto bien guardado, cuya protagonista atraviesa pérdidas y conflictos familiares, pero también asume responsabilidades, dirige un negocio y procura construir un camino propio. Rivero sostiene que sus personajes no tienen que ajustarse al modelo de la mujer pasiva que espera ser rescatada por un héroe romántico. Pueden enamorarse, sufrir y buscar compañía, pero no quedan definidos únicamente por una relación.

Relatos difíciles sobre violencia, salud y silencios familiares

La autora reconoce que algunos textos de Ellas pueden sorprender a quienes se acercan a su obra esperando exclusivamente historias románticas con desenlaces felices. El libro aborda femicidios, situaciones de abuso, conflictos de tenencia, violencia en los vínculos y trastornos como la bulimia y la anorexia. En ciertos casos, el relato deja zonas abiertas para que el lector complete el sentido o advierta la gravedad de lo que el personaje no logra decir.

Rivero llegó a esos materiales a través de conversaciones. Al preguntar por los momentos dulces y amargos de la vida de distintas mujeres, descubrió que muchas habían atravesado situaciones de acoso o abuso que nunca habían contado públicamente. Algunas comenzaron a revisar recuerdos que habían minimizado durante años. La posibilidad de narrarlos, aun de manera indirecta, funcionó para varias como una forma de reconocer que aquello también había tenido consecuencias.

La obra no reemplaza la atención profesional ni pretende ofrecer soluciones terapéuticas. Su aporte está en poner palabras a experiencias que suelen permanecer ocultas y en favorecer la identificación. Cuando una lectora descubre que otra persona vivió algo parecido, puede sentirse menos aislada. Esa función también alcanza a los hombres, especialmente a quienes buscan comprender situaciones que no habían advertido en su entorno cercano.

La lectura como puente para hablar de lo que suele callarse

Según contó Rivero, algunos relatos fueron utilizados como disparadores en espacios vinculados con la mediación y la conciliación de conflictos familiares. En esos ámbitos, una historia breve puede ayudar a abrir una conversación antes de tratar una separación, una disputa por el cuidado de los hijos o un episodio de violencia. No se trata de reemplazar el asesoramiento jurídico o psicológico, sino de generar un lenguaje común para abordar temas difíciles.

También relató el caso de una madre que compartió un texto con su hijo adulto y logró que él comprendiera mejor ciertas experiencias femeninas. Ese tipo de intercambio muestra cómo un libro puede salir del circuito tradicional de lectura individual y transformarse en una herramienta para conversar entre generaciones. La literatura, en este caso, no se limita a entretener: permite formular preguntas y revisar conductas aprendidas.

Volver a construir después de una pérdida o una crisis

Uno de los conceptos que Rivero identifica después de escribir decenas de relatos es la capacidad de reconstrucción. Sus personajes pueden pasar por una enfermedad, una decepción amorosa, una separación o una historia de violencia, pero no quedan congelados en el daño. Con el tiempo, vuelven a ordenar su casa, retomar una actividad, iniciar un emprendimiento, acercarse a otras personas o recuperar el deseo de proyectar.

La reconstrucción no aparece como una transformación instantánea. En las historias hay tristeza, enojo, miedo y períodos de aislamiento. Lo importante es que esos estados no representan necesariamente el destino final. Un gesto doméstico, una compra pequeña, una conversación o una decisión laboral pueden convertirse en el comienzo de una nueva etapa.

En ese aspecto, Ellas se aproxima a una narrativa de acompañamiento, aunque Rivero evita definirlo como un libro de autoayuda. La diferencia está en que no ofrece fórmulas generales ni instrucciones para resolver una vida. Presenta situaciones concretas y deja que cada lectora encuentre resonancias en su propia experiencia.

Una mirada sobre los cambios entre hombres y mujeres jóvenes

La autora también observa transformaciones en la distribución de las tareas domésticas. Menciona a su hijo, que vive en Australia, y cuenta que lo escucha cocinar o limpiar cuando hablan por teléfono. Para Rivero, esas conductas muestran que algunos varones jóvenes crecieron con otras expectativas sobre la convivencia y la responsabilidad familiar.

La escritora advierte, de todos modos, que el cambio no siempre nace de una reflexión profunda. En ciertos casos, los hombres modifican sus hábitos porque la convivencia igualitaria se vuelve necesaria para sostener la relación. Aun así, la incorporación de esas tareas puede alterar modelos familiares tradicionales y abrir discusiones sobre quién trabaja, quién cuida y quién dispone del tiempo propio.

La comparación entre generaciones atraviesa el libro sin convertirlo en un ensayo sociológico. Rivero muestra que cada época impuso límites distintos y que las mujeres desarrollaron estrategias para enfrentarlos. Algunas buscaron estudiar, otras empezaron a trabajar, fundaron negocios, abandonaron vínculos dañinos o se apoyaron en amigas y familiares. Las redes de contención aparecen como una respuesta decisiva frente a la soledad.

De la novela histórica a nuevas historias sobre la Patagonia

Aunque Ellas abre una nueva línea en su bibliografía, Viviana Rivero no abandona la novela. La autora confirmó que trabaja en un proyecto relacionado con la presencia inglesa en la Patagonia. Como ocurre con sus ficciones históricas anteriores, ese trabajo exige una etapa extensa de lectura e investigación antes de comenzar la escritura definitiva.

Su método incluye estudiar el período, revisar acontecimientos y comprender la vida cotidiana de los personajes. Para escribir sobre la antigua Roma, por ejemplo, contó que leyó numerosos libros antes de sentirse preparada para abordar Apia de Roma. Esa dedicación explica la variedad de escenarios y épocas presentes en su producción, que también incorporó elementos de suspenso, distopía y romance.

La autora no parece interesada en permanecer dentro de una única clasificación comercial. Su obra puede combinar géneros siempre que el tema le resulte vivo y le despierte la necesidad de investigar. Esa apertura le permite pasar de una saga histórica a relatos contemporáneos sin perder los conflictos humanos que conectan sus libros.

Cómo puede encontrar su público Ellas en librerías y búsquedas digitales

Para las librerías, bibliotecas y negocios vinculados con la venta de libros, Ellas presenta un desafío de clasificación interesante. Sus relatos pueden atraer a lectoras habituales de Rivero, pero también a personas que buscan textos breves sobre vínculos, experiencias femeninas, superación y memoria. La combinación entre romance, problemática social y testimonios amplía las posibles categorías de exhibición.

En los canales digitales, la descripción del libro debería explicar con precisión que no se trata de una nueva novela romántica extensa, sino de una colección de relatos breves con temas contemporáneos e históricos. Esa diferencia ayuda a evitar expectativas equivocadas y permite que el público encuentre la obra cuando busca lecturas cortas, historias de mujeres o literatura argentina escrita por autoras.

La visibilidad orgánica también depende de presentar el contenido con información concreta: nombre completo de la autora, título, género, editorial, formato, extensión cuando esté disponible y ejes temáticos. Librerías y sitios culturales pueden aprovechar reseñas, entrevistas y actividades de lectura para contextualizar el lanzamiento, siempre sin reducir el libro a una etiqueta publicitaria. La conversación que generan sus temas puede sostener el interés más allá de la fecha de presentación.

La entrevista original publicada por Clarín permite ampliar las declaraciones de la escritora y conocer detalles de la creación de la obra. Para quienes todavía no leyeron a Rivero, Ellas puede funcionar como una puerta de entrada accesible; para sus lectoras, representa una variación de formato que conserva su interés por las mujeres que enfrentan límites y buscan recuperar el control sobre sus decisiones.

El nuevo libro confirma que Viviana Rivero continúa explorando registros distintos sin abandonar la investigación ni los conflictos que atraviesan su narrativa. Mientras sus relatos ponen en circulación historias que muchas personas nunca pudieron contar, su próxima novela volverá a llevarla hacia el pasado y hacia una Patagonia que, según anticipó, todavía tiene episodios pendientes de ser revisados desde la ficción.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿De qué trata el libro Ellas de Viviana Rivero?

Ellas reúne relatos breves sobre experiencias de mujeres de distintas edades y contextos. Sus historias abordan vínculos, maternidad, enfermedades, violencia, separaciones, trabajo, redes de apoyo y reconstrucción personal. También incorpora episodios históricos relacionados con mujeres pioneras en actividades que durante mucho tiempo estuvieron reservadas a los hombres.

¿Ellas es una novela romántica?

No. Ellas es el primer libro de relatos de Viviana Rivero y se diferencia de sus novelas románticas e históricas por la brevedad y variedad de sus textos. Algunos relatos incluyen vínculos amorosos, pero la obra también trata violencia, salud, autonomía económica, conflictos familiares y experiencias de mujeres que buscan reconstruir su vida.

¿Por qué Viviana Rivero relaciona el trabajo con la independencia?

Rivero sostiene que la autonomía necesita recursos concretos. Tener ingresos propios puede permitir que una mujer tome decisiones, se separe, busque ayuda, se mude o sostenga a sus hijos sin depender por completo de otra persona. La autora vincula esa mirada con su experiencia como abogada y escritora profesional.

¿Viviana Rivero continuará escribiendo novelas?

Sí. La autora confirmó que no abandona la novela romántica y que ya trabaja en un nuevo proyecto relacionado con los ingleses en la Patagonia. Al mismo tiempo, dejó abierta la posibilidad de publicar un segundo volumen de relatos si las lectoras continúan pidiendo otra entrega de Ellas.

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