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Ferrán Barenblit curará la Bienal de Shanghái con una mirada hacia el futuro

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El historiador y museólogo hispano-argentino Ferrán Barenblit fue designado curador jefe de la decimosexta Bienal de Shanghái, que se realizará en noviembre de 2027. La propuesta buscará interpretar los cambios del presente y explorar, desde el arte contemporáneo, los rasgos de una nueva etapa histórica.

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Ferrán Barenblit será el curador jefe de la Bienal de Shanghái 2027, una de las principales plataformas internacionales del arte contemporáneo. El historiador y museólogo hispano-argentino anticipó que la próxima edición buscará comprender las transformaciones que atraviesan al mundo y pensar, mediante las obras y las exposiciones, qué presente está construyendo el futuro.

La designación de Ferrán Barenblit al frente de la decimosexta Bienal de Shanghái abre una nueva etapa para una de las citas más relevantes del calendario cultural internacional. El encuentro se realizará en noviembre de 2027 en el Power Station of Art, conocido como PSA, un espacio emblemático de la ciudad china dedicado al arte contemporáneo.

Barenblit se refirió a su nombramiento durante una entrevista realizada en Buenos Aires, donde participa de distintos proyectos culturales. Aunque aclaró que lleva pocas semanas en el cargo y todavía no está en condiciones de adelantar el programa definitivo, definió la responsabilidad como un desafío extraordinario y una apuesta de gran escala.

La propuesta inicial tendrá como eje la idea de entender el presente y pensar el futuro desde el arte. No se tratará únicamente de reunir artistas o presentar nuevas producciones, sino de construir un espacio de preguntas sobre las modificaciones políticas, tecnológicas, sociales e intelectuales que están alterando la vida contemporánea.

La Bienal de Shanghái 2027 buscará interpretar un mundo en transformación

Para Barenblit, el arte puede ayudar a observar la realidad desde otros ángulos, cuestionar aquello que parece establecido y poner en evidencia sus contradicciones. Esa perspectiva será central en la preparación de la próxima Bienal de Shanghái, cuya curaduría intentará vincular las experiencias del presente con las incertidumbres que rodean al futuro.

El curador planteó una pregunta que funcionará como punto de partida para el proyecto: qué elementos actuales están condicionando de manera irreversible el porvenir. La formulación abarca fenómenos que exceden al campo artístico, como la expansión de las tecnologías digitales, los cambios en las formas de trabajo, las tensiones geopolíticas, las transformaciones ambientales y la circulación global de información.

La Bienal no presentará necesariamente respuestas cerradas. Su función, de acuerdo con el enfoque anticipado por Barenblit, consistirá en generar condiciones para que artistas, instituciones y público puedan examinar las preguntas que definen a la época. En ese marco, las obras pueden actuar como documentos sensibles del presente, pero también como ensayos sobre escenarios todavía incompletos.

Shanghái como escenario para pensar los cambios globales

La elección de Shanghái aporta una dimensión particular al encuentro. La ciudad es reconocida por su peso económico, su desarrollo urbano y su importancia en los circuitos tecnológicos y culturales de China. También representa un punto de contacto entre tradiciones históricas, innovación industrial y una acelerada transformación de las formas de habitar, producir y comunicarse.

Barenblit considera que realizar la Bienal en una ciudad global permite analizar procesos que no quedan limitados a un país. Shanghái funciona como un observatorio desde el cual pueden abordarse decisiones, tendencias y conflictos que tienen consecuencias en distintas regiones del planeta. Esa ubicación le otorga a la exposición una doble dimensión: la artística y la vinculada con el lugar desde donde se imaginan o se impulsan cambios de alcance internacional.

El Power Station of Art también tiene un papel relevante en esta edición. El museo ocupa una antigua central eléctrica reconvertida para actividades culturales, una característica que conecta el patrimonio industrial con las prácticas artísticas actuales. El edificio ofrece una escala adecuada para proyectos de gran formato y permite que la Bienal dialogue con la historia urbana y productiva de la ciudad.

Una plataforma internacional con alcance más allá de los museos

Las bienales de arte contemporáneo reúnen exposiciones, debates, programas públicos y colaboraciones institucionales. Por esa razón, su impacto no se limita a quienes visitan las salas. También intervienen galerías, universidades, coleccionistas, organismos culturales, medios especializados y profesionales vinculados con la producción y la conservación de obras.

En el caso de Shanghái, la convocatoria puede favorecer el intercambio entre artistas de distintas procedencias y ampliar la conversación entre escenas culturales que no siempre comparten los mismos espacios. La curaduría deberá organizar esa diversidad sin reducirla a una única interpretación del presente. El desafío será construir un relato capaz de incluir distintas experiencias y, al mismo tiempo, sostener una orientación reconocible.

La edición de 2027 todavía se encuentra en una fase temprana. Por eso, cualquier evaluación sobre artistas participantes, obras, países representados o actividades paralelas sería prematura. Lo que sí está definido es la dirección conceptual anunciada por su curador: observar el presente como un período de transición y utilizar el arte para imaginar los rasgos de una etapa que todavía no tiene una definición estable.

La idea de una nueva era atraviesa la propuesta curatorial

Barenblit sostuvo que el modelo de mundo asociado con la modernidad podría estar llegando a su fin. Su planteo no establece una fecha precisa para ese cambio, ni presenta una periodización cerrada. Se trata de una hipótesis histórica y cultural: la sociedad actual estaría dejando atrás un largo ciclo de ideas, instituciones y formas de organización que marcaron los últimos siglos.

El curador reconoció las dificultades de determinar cuándo comenzó la modernidad y cuándo terminará. También señaló que las generaciones actuales pueden estar viviendo el pasaje entre dos momentos históricos sin contar todavía con la distancia necesaria para comprenderlo completamente. Esa cautela resulta importante, porque evita presentar el futuro como un destino definido y permite pensar la transición como un proceso abierto, contradictorio y desigual.

Desde esa perspectiva, el arte contemporáneo puede cumplir una función específica. No tiene la obligación de anticipar hechos concretos ni de ofrecer soluciones técnicas, pero sí puede formular imágenes, conflictos y posibilidades que ayuden a representar lo que aún no se comprende. Las obras pueden mostrar cómo se sienten los cambios antes de que sean explicados por la historiografía o convertidos en categorías políticas.

La relación entre arte y futuro no es nueva. Las vanguardias históricas imaginaron nuevas formas de vida, mientras que diferentes movimientos del siglo XX cuestionaron las instituciones, la economía y las estructuras sociales. La diferencia actual está en la velocidad de las transformaciones y en la simultaneidad de problemas que afectan a sociedades conectadas en tiempo real.

El recorrido de Ferrán Barenblit detrás de la designación

Ferrán Barenblit nació en Buenos Aires en 1968. Durante su infancia, su familia se trasladó a España en el contexto de la última dictadura militar argentina. Según relató en distintas oportunidades, su padre llegó a estar detenido, una experiencia familiar que forma parte del trasfondo de su trayectoria personal y de su vínculo con la historia política y cultural argentina.

En España desarrolló una carrera especializada en arte contemporáneo. Estudió Historia del Arte en la Universidad de Barcelona y Museología en la Universidad de Nueva York. A lo largo de su recorrido trabajó en exposiciones y proyectos institucionales en España, México y Argentina, además de asumir responsabilidades directivas en museos de relevancia internacional.

Entre sus antecedentes se encuentra la dirección del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, conocido como MACBA, y la docencia en la Universidad de Michigan, en Estados Unidos. También participó en proyectos vinculados con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Ese perfil combina investigación, gestión institucional, curaduría y formación académica.

Su presencia en Buenos Aires coincide con la exposición El transcurrir, dedicada a Isidoro Valcárcel Medina, una figura central del arte conceptual. La muestra se presenta en el Centro Cultural Recoleta con la colaboración de la Embajada de España y del Centro Cultural de España en Buenos Aires. La participación de Barenblit en este proyecto permite observar la continuidad de sus vínculos con la escena cultural argentina.

Qué puede aportar el arte contemporáneo a las preguntas del presente

La curaduría anunciada propone mirar el arte como una herramienta para interpretar procesos que todavía están en desarrollo. Esto incluye los efectos de la inteligencia artificial, la automatización, la crisis climática, la reorganización de las ciudades y los cambios en la relación entre los individuos, las instituciones y las plataformas tecnológicas. La Bienal podrá abordar estos asuntos desde lenguajes diversos, sin necesidad de convertirlos en una explicación exclusivamente técnica.

También será relevante la tensión entre escala local y dimensión global. Una transformación tecnológica puede surgir en un centro económico y repercutir en comunidades muy distantes. Del mismo modo, una crisis ambiental o una modificación en los hábitos de consumo puede adquirir formas distintas según la región. Una exposición internacional tiene que reconocer esas diferencias para no presentar una visión homogénea del mundo.

Para el público general, la importancia de la Bienal estará en la posibilidad de acercarse a problemas complejos mediante experiencias visuales, espaciales y participativas. El arte contemporáneo no siempre ofrece una lectura inmediata, pero puede abrir conversaciones que otros ámbitos dejan fuera. La interpretación dependerá de los dispositivos de mediación, los textos curatoriales y las actividades educativas que acompañen a las obras.

Para las instituciones culturales, el proyecto plantea además un desafío de gestión. Organizar una bienal de alcance global implica coordinar préstamos, producción, transporte, conservación, seguros, derechos de exhibición y programas públicos. Las decisiones conceptuales deben articularse con condiciones materiales concretas, especialmente cuando participan obras de gran escala o instalaciones que requieren tecnología específica.

La visibilidad internacional de la Bienal también tendrá efectos digitales

La designación de Barenblit puede aumentar la atención sobre la escena artística hispano-argentina en circuitos internacionales, aunque ese efecto dependerá del programa final y de la cobertura que genere la Bienal. Para museos, galerías y proyectos culturales, la participación en una plataforma de esta magnitud suele ampliar las posibilidades de contacto con especialistas, instituciones y públicos de otros países.

En términos de visibilidad orgánica, la Bienal de Shanghái concentrará búsquedas relacionadas con el curador, el Power Station of Art, los artistas participantes y el eje conceptual de la edición. Las instituciones que integren el proyecto necesitarán comunicar la información con precisión, diferenciar los datos confirmados de las anticipaciones y ofrecer materiales accesibles en varios idiomas. La claridad será especialmente importante durante los meses previos a la inauguración, cuando aumente el interés de periodistas, visitantes y profesionales.

Para negocios culturales y organizaciones vinculadas con el turismo, la exposición también puede generar consultas sobre agenda, sedes, accesibilidad, actividades educativas y recorridos urbanos. Sin embargo, todavía no hay información suficiente para definir fechas detalladas, entradas o participantes. Hasta que la organización publique esos datos, lo más responsable es seguir los canales oficiales y evitar replicar versiones no confirmadas.

La próxima Bienal de Shanghái se presenta así como un proyecto en construcción, pero con una orientación intelectual clara. Su curaduría buscará poner en diálogo las tensiones del presente con la imaginación de futuros posibles. La experiencia de Ferrán Barenblit, atravesada por la investigación, la gestión museística y una relación personal con la historia argentina y española, será una de las claves para darle forma a esa conversación internacional.

La edición de 2027 todavía no permite conocer sus resultados artísticos, pero ya plantea un interrogante útil para cualquier sociedad que atraviesa cambios acelerados: cómo interpretar el tiempo que se está viviendo antes de que se convierta en pasado. En ese terreno, la Bienal intentará que el arte no funcione como una respuesta definitiva, sino como una manera de mirar con mayor atención lo que está cambiando.

Fuente original: entrevista publicada por Clarín.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se realizará la Bienal de Shanghái 2027?

La decimosexta Bienal de Shanghái está prevista para noviembre de 2027. La sede anunciada es el Power Station of Art, uno de los principales espacios de China dedicados al arte contemporáneo. Todavía no se difundieron el calendario completo, los artistas participantes ni los detalles de acceso para el público.

¿Quién es Ferrán Barenblit?

Ferrán Barenblit es un historiador del arte, museólogo y curador nacido en Buenos Aires en 1968. Estudió en Barcelona y Nueva York, dirigió el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona y trabajó en proyectos institucionales de España, México y Argentina. También ejerció la docencia universitaria en Estados Unidos.

¿Cuál será el tema principal de la Bienal de Shanghái 2027?

El eje anunciado será entender el presente y pensar el futuro desde el arte. La propuesta buscará analizar los cambios que atraviesan al mundo y preguntar qué elementos actuales pueden condicionar el porvenir. El curador aún no presentó el listado de artistas ni el desarrollo definitivo de la exposición.

¿Dónde se realizará la próxima Bienal de Shanghái?

La edición de 2027 tendrá como sede el Power Station of Art, conocido como PSA. El museo funciona en una antigua central eléctrica reconvertida para actividades culturales y está ubicado en Shanghái. Su escala y su historia industrial lo convierten en un espacio adecuado para proyectos contemporáneos de gran formato.

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