Seis mitos sobre longevidad que la evidencia científica no respalda
Investigadores en envejecimiento advierten que prolongar los años de vida saludable no equivale a vivir más y cuestionan suplementos, terapias y consejos populares.

La investigación sobre longevidad busca principalmente ampliar los años de vida saludable, no solo prolongar la supervivencia. Expertos citados por Clarín advierten que varias afirmaciones difundidas sobre suplementos, péptidos, pérdida de peso y hábitos de personas longevas todavía no tienen respaldo suficiente o pueden implicar riesgos.
El interés por la longevidad creció con fuerza en los últimos años. Según un informe de 2026 elaborado por XRC Brand Capital Fund, las búsquedas en internet vinculadas con este tema fueron cuatro veces mayores a fines de 2025 que un año antes. En paralelo, YouTube y TikTok multiplicaron los contenidos sobre suplementos, inyecciones de péptidos y otras propuestas antienvejecimiento.
La expansión de esas recomendaciones no significa que todas estén respaldadas por estudios en seres humanos. Sofiya Milman, profesora de estudios sobre la longevidad humana en el Instituto de Investigación sobre el Envejecimiento de la Facultad de Medicina Albert Einstein, señaló que en este campo circula información sin base científica. A partir de las explicaciones reunidas por Clarín, estos son seis conceptos que requieren una lectura más prudente.
La longevidad no se mide solo por la cantidad de años
El objetivo principal de muchos investigadores no es extender indefinidamente la esperanza de vida, sino aumentar la llamada esperanza de vida saludable: el período durante el cual una persona conserva un buen estado funcional y permanece libre de enfermedades o discapacidades importantes.
Steven Austad, profesor de biología en la Universidad de Alabama en Birmingham, explicó que los años adicionales de vida serían un efecto secundario deseable, pero no el objetivo central. La diferencia es relevante porque una mayor supervivencia no garantiza más años con buena salud.
Vivir más no siempre significa vivir mejor
Un estudio citado en la fuente indicó que la esperanza de vida media en Estados Unidos aumentó alrededor de seis meses entre 2009 y 2019, mientras que la esperanza de vida saludable disminuyó. Durante ese período, Estados Unidos fue, según el mismo material, el único país de ingresos altos donde se observó una baja de este indicador.
La explicación no implica que los tratamientos médicos sean perjudiciales. Austad utilizó una comparación para señalar que, al reducir la mortalidad de algunas enfermedades, pueden ganar importancia otras afecciones graves. El dato plantea una diferencia concreta entre mantener con vida a una persona y evitar que transcurra una parte extensa de su vejez con mala salud.
Suplementos y hormonas no demostraron alargar la vida humana
Péptidos, resveratrol, NAD+ y hormona de crecimiento aparecen con frecuencia en contenidos sobre antienvejecimiento. Sin embargo, Aladdin Shadyab, profesor asociado de salud pública, ciencia de la longevidad humana y medicina en la Universidad de California en San Diego, sostuvo que ningún medicamento o suplemento demostró prolongar la esperanza de vida humana.
Que una sustancia produzca efectos en gusanos o ratones no permite trasladar automáticamente ese resultado a las personas. Las diferencias biológicas entre esas especies y los seres humanos hacen que los ensayos en animales funcionen como una etapa de investigación, no como una prueba de eficacia clínica.
El caso del NAD+ y la hormona de crecimiento
Una afirmación habitual sostiene que la disminución de la coenzima NAD+ sería un marcador inevitable del envejecimiento y que aumentarla mediante suplementos tendría beneficios. No obstante, un estudio de 2026 citado en la fuente encontró que los niveles de NAD+ en sangre se mantienen estables durante la vejez. Ese resultado pone en duda que su reposición sea necesaria o útil para las personas mayores.
La hormona de crecimiento humano también requiere cautela. Una revisión de ensayos clínicos señaló que, en adultos mayores sanos, puede asociarse con dolor articular, hinchazón y síndrome del túnel carpiano. La información disponible no respalda presentarla como una estrategia general para prolongar la vida.
Las mujeres viven más, pero no necesariamente con más años saludables
En promedio, las mujeres viven unos cinco años más que los hombres, aunque pueden atravesar una proporción mayor de la vejez con enfermedades y discapacidades. Pankaj Kapahi, profesor del Instituto Buck, relacionó parte de esta diferencia con el deterioro de distintos aspectos de la salud después de la menopausia.
La investigación sobre envejecimiento también presentó históricamente una mayor concentración en hombres. Según los especialistas citados, esto puede haber dejado menos estudiadas algunas enfermedades más frecuentes entre mujeres, como las autoinmunes, la artritis y la enfermedad de Alzheimer.
Viviana Perez Montes, directora de la división de biología del envejecimiento del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, añadió que varios compuestos que extendieron la vida en animales parecen funcionar mejor en machos que en hembras. La causa de esa diferencia todavía no está establecida.
Perder peso no siempre protege a los adultos mayores
La relación entre pérdida de peso y longevidad no es uniforme. Algunos estudios la vincularon con un menor riesgo de muerte, pero otros obtuvieron resultados distintos, especialmente en personas mayores de 65 años.
En una investigación de 2023, Shadyab y sus colegas observaron que tanto la pérdida de peso intencionada como la no intencionada en mujeres de entre 61 y 81 años se asociaba con menores probabilidades de llegar a los 90 años, sin importar el peso inicial o el índice de masa corporal. Además, un metaanálisis de 2021 que reunió 30 estudios vinculó la pérdida de peso en personas de 65 años o más con un riesgo de muerte 59% mayor.
Estos resultados no prueban que toda pérdida de peso cause un deterioro. Sí muestran que el efecto depende de la edad, el estado de salud y la composición del peso perdido. En adultos mayores, una reducción puede afectar de manera desproporcionada la masa muscular y ósea, en lugar de limitarse a la grasa corporal.
La genética pesa más entre quienes alcanzan edades excepcionales
Los datos citados atribuyen, en promedio, cerca de la mitad de la esperanza de vida a la genética y la otra mitad al estilo de vida y los factores ambientales. Sin embargo, entre quienes llegan a los 95 años o más, la influencia genética parece ser mayor.
Milman señaló que las personas que alcanzan esas edades no necesariamente llevan una vida más saludable que quienes no llegan tan lejos, al menos según indicadores como el peso, la alimentación, la actividad física, el consumo de alcohol y el tabaquismo. Esto no convierte los hábitos saludables en irrelevantes, pero impide presentar la longevidad excepcional como el resultado seguro de una fórmula individual.
Qué puede hacer una persona ante estas promesas
La evidencia reunida no permite recomendar suplementos, péptidos, NAD+ o hormona de crecimiento como métodos comprobados para extender la vida. Tampoco permite aplicar a todos los adultos mayores una estrategia de pérdida de peso basada únicamente en resultados observados en grupos más jóvenes.
Para evaluar una propuesta de longevidad, es importante distinguir entre resultados en animales, asociaciones estadísticas y beneficios demostrados en ensayos clínicos con personas. También conviene considerar la edad, las enfermedades existentes, los medicamentos y los posibles efectos adversos antes de iniciar cualquier intervención.
La principal utilidad de estos estudios es acotar las promesas: prolongar la vida saludable sigue siendo una meta distinta de sumar años al final de la vida, y muchas soluciones promocionadas en redes sociales todavía no demostraron que puedan lograr ninguna de las dos cosas.
Preguntas frecuentes
¿Está demostrado que algún suplemento prolonga la vida humana?
No. Según los especialistas citados en la fuente, ningún medicamento o suplemento demostró prolongar la esperanza de vida humana. Algunos compuestos produjeron resultados en gusanos o ratones, pero esos hallazgos no prueban que tengan el mismo efecto en personas ni que sean seguros fuera de estudios controlados.
¿La hormona de crecimiento sirve para combatir el envejecimiento?
La información citada no respalda su uso general con ese objetivo. Una revisión de ensayos clínicos vinculó la hormona de crecimiento humano con posibles problemas en adultos mayores sanos, entre ellos dolor articular, hinchazón y síndrome del túnel carpiano.
¿Bajar de peso siempre mejora la salud en la vejez?
No necesariamente. Los estudios citados obtuvieron resultados contradictorios en adultos mayores. La pérdida de peso puede incluir masa muscular y ósea, por lo que su conveniencia depende de la edad, el estado clínico y la composición corporal. No debería evaluarse solo por el número que marca la balanza.
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