Ayuno intermitente: un estudio halló una baja de peso moderada
Una investigación de 12 semanas comparó una ventana diaria de alimentación de 10 horas con un patrón habitual en adultos con obesidad y prediabetes o diabetes tipo 2 controlada con dieta.

Un estudio publicado en la revista Obesity encontró que una modalidad de ayuno intermitente basada en comer durante 10 horas diarias produjo una pérdida de peso moderada, similar a la observada con un patrón de alimentación habitual. La investigación incluyó a adultos con obesidad y prediabetes o diabetes tipo 2 controlada con dieta, y no detectó beneficios adicionales en hormonas del apetito ni en marcadores de inflamación.
El estudio analizó si limitar el horario de las comidas, sin reducir de manera específica la cantidad de calorías, podía modificar el peso corporal y otros indicadores vinculados con la obesidad. La modalidad evaluada fue la alimentación con restricción de tiempo, conocida como TRE por sus siglas en inglés: los participantes comían dentro de una ventana diaria constante de 10 horas.
La investigación fue financiada por los Institutos Nacionales de la Salud y la Asociación Estadounidense del Corazón, y estuvo dirigida por Daisy Duan, endocrinóloga de Johns Hopkins Medicine. Sus resultados fueron publicados en Obesity. La información original puede consultarse en la nota de Clarín sobre el estudio.
Qué comparó la investigación sobre ayuno intermitente
El ensayo duró 12 semanas y asignó de manera aleatoria a los participantes a uno de dos grupos. Uno siguió una ventana de alimentación de 10 horas; el otro mantuvo un patrón habitual de alimentación durante 16 horas. El material disponible no informa el número total de participantes.
La muestra estuvo integrada principalmente por mujeres: representaron el 92% del grupo. Las edades fueron de entre 18 y 69 años. Todas las personas tenían obesidad y, además, prediabetes o diabetes tipo 2 controlada mediante la dieta.
Los dos grupos recibieron la misma alimentación, adaptada del plan DASH, un patrón asociado con el cuidado cardiovascular que limita carnes rojas, alimentos con alto contenido de grasas, azúcar y sal. Las calorías fueron personalizadas para mantener el peso inicial y las comidas fueron preparadas y entregadas por la Unidad de Investigación Clínica ProHealth de Johns Hopkins, en Baltimore, bajo supervisión de dietistas.
La pérdida de peso fue similar en los dos grupos
Al finalizar el seguimiento, la pérdida de peso mediana fue del 2,7% entre quienes siguieron la alimentación restringida a 10 horas y del 2,5% entre quienes mantuvieron el patrón habitual. La diferencia fue pequeña, por lo que los resultados no muestran una ventaja clara de la ventana horaria sobre la otra estrategia evaluada.
La investigación sí registró cambios favorables en la relación de los participantes con la comida. En ambos grupos se observó mayor autocontrol, menor tendencia a comer por estrés y menor susceptibilidad general al hambre. Como estos cambios aparecieron en las dos modalidades, el estudio no permite atribuirlos exclusivamente al ayuno intermitente.
Qué ocurrió con el hambre y la inflamación
Los investigadores tomaron muestras de sangre en ayunas antes y después del estudio para medir hormonas vinculadas con el apetito y distintos marcadores de inflamación. También utilizaron el Cuestionario de Alimentación de Tres Factores, una herramienta destinada a evaluar la conducta alimentaria y la manera en que las personas se relacionan con la comida.
Los niveles de grelina y leptina fueron comparables entre ambos grupos. Lo mismo ocurrió con la proteína C reactiva, el cortisol y sRAGE, utilizados en el estudio como marcadores relacionados con la inflamación. Por ese motivo, la investigación no identificó un beneficio adicional de la restricción horaria en esos indicadores.
Duan señaló que las personas que siguieron el esquema de 10 horas bajaron de peso y mejoraron algunos hábitos alimentarios sin una restricción calórica explícita. La conclusión de la investigadora, según el material difundido, es que no se observó un beneficio general para la salud que excediera esos resultados.
El ayuno intermitente no mostró ser superior a una dieta convencional
Los resultados coinciden con revisiones anteriores citadas en la información de origen. Un artículo publicado en Annual Review of Nutrition, basado en más de 25 estudios sobre tres modalidades de ayuno intermitente, concluyó que esta práctica puede generar una pérdida de peso clínicamente significativa y mejorar la salud metabólica en personas con obesidad, pero no demostró ser superior a una dieta tradicional.
Krista Varady, profesora de nutrición de la Universidad de Illinois en Chicago y autora de esa revisión, sostuvo que el ayuno intermitente y una dieta regular producen cantidades similares de pérdida de peso y cambios comparables en presión arterial, colesterol e inflamación. La revisión estimó descensos leves a moderados, de entre el 1% y el 8% del peso inicial, en las formas de ayuno analizadas.
Qué aportó la revisión de Cochrane
Una revisión de la Red Cochrane Iberoamérica, que incluyó evidencia disponible hasta noviembre de 2024, analizó 22 ensayos clínicos aleatorizados con casi 2.000 adultos de distintos países. Sus autores concluyeron que el ayuno intermitente probablemente no produce una mayor reducción de peso que las recomendaciones alimentarias tradicionales o que no realizar una intervención específica.
En conjunto, estos trabajos ubican al ayuno intermitente como una alternativa posible dentro de distintas estrategias alimentarias, pero no como un método que haya demostrado una ventaja general para adelgazar. La respuesta puede depender de la adherencia, las condiciones de salud y el tipo de alimentación que acompaña la ventana horaria.
Quiénes deberían evitarlo o consultar antes
La información disponible identifica varios grupos para los que el ayuno intermitente no sería recomendable: personas embarazadas o en período de lactancia, quienes tienen antecedentes de trastornos alimentarios y personas con un índice de masa corporal inferior a 18,5.
También se menciona a quienes trabajan por turnos, debido a que los horarios cambiantes pueden dificultar la aplicación de un régimen fijo, y a las personas que deben tomar medicamentos con alimentos en horarios establecidos. En estos casos, una ventana de alimentación puede interferir con la indicación médica.
Para quienes tienen prediabetes, diabetes tipo 2, obesidad u otra condición de salud, la decisión de modificar los horarios de comida debe conversarse con un profesional. El estudio no evaluó todas las formas de ayuno intermitente ni permite generalizar sus resultados a cualquier persona.
Qué puede decidir un lector a partir de estos resultados
La evidencia presentada no respalda considerar el ayuno intermitente como superior a una alimentación convencional para bajar de peso. La modalidad de 10 horas produjo una reducción mediana del 2,7% en 12 semanas, prácticamente igual al 2,5% observado en el grupo con alimentación habitual.
La utilidad práctica del esquema dependerá de si resulta sostenible y compatible con la salud, los medicamentos y la rutina de cada persona. El dato central del estudio es que ordenar los horarios de comida, sin una reducción calórica específica, puede acompañarse de una baja moderada, pero no mostró cambios adicionales en las hormonas del apetito ni en los marcadores inflamatorios evaluados.
Preguntas frecuentes
¿El ayuno intermitente permite bajar más de peso que una dieta tradicional?
El estudio analizado no encontró una ventaja clara. La pérdida de peso mediana fue del 2,7% con una ventana de alimentación de 10 horas y del 2,5% con un patrón habitual. Revisiones anteriores también concluyeron que el ayuno intermitente y las dietas convencionales producen resultados similares.
¿Qué modalidad de ayuno intermitente evaluó el estudio?
La investigación evaluó la alimentación con restricción de tiempo, una modalidad que concentra las comidas en una ventana diaria constante de 10 horas. El estudio no analizó todas las formas posibles de ayuno intermitente ni permite extrapolar sus resultados a cualquier esquema horario.
¿Quiénes deberían evitar el ayuno intermitente?
La información disponible señala a personas embarazadas o en período de lactancia, quienes tienen antecedentes de trastornos alimentarios, personas con un índice de masa corporal menor de 18,5, trabajadores por turnos y quienes deben tomar medicamentos con alimentos en horarios reglamentados. En caso de enfermedad, es necesario consultar a un profesional.
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