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Tiroteo en Florencio Varela: tres muertos y una disputa narco bajo investigación

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Un ataque a tiros en el barrio El Alpino dejó dos jóvenes muertos, un albañil gravemente herido y una mujer asesinada durante la represalia vecinal. La Justicia investiga una posible disputa por el narcomenudeo.

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El tiroteo en Florencio Varela que dejó dos jóvenes muertos y un hombre gravemente herido podría haber sido un ataque dirigido contra otra vivienda, según la información reunida por investigadores y testimonios de vecinos. El episodio ocurrió en el barrio El Alpino y derivó luego en el incendio de una casa, una agresión con arma blanca y el asesinato de una mujer. La causa intenta establecer si detrás de la secuencia hubo una disputa entre grupos vinculados al narcomenudeo o una venganza barrial que terminó alcanzando a personas ajenas al conflicto.

El ataque ocurrió durante la noche del jueves 13 de agosto, en la calle 1325, entre 1344 y 1348, en el barrio El Alpino de Florencio Varela. Cerca de las 22.23, un Volkswagen Suran gris llegó al lugar con varias personas en su interior. Desde el vehículo comenzaron a disparar contra un grupo que se encontraba frente a una vivienda. La ráfaga alcanzó a tres amigos que, de acuerdo con la reconstrucción difundida por la investigación, no serían los destinatarios originales de la agresión.

Ariel Macchi, de 29 años, murió en el lugar. Franco Herrera, de 23, recibió impactos en el abdomen y la espalda y falleció después de ser trasladado a un centro de salud. Sebastián Ortiz, de 25 años, también fue baleado y permanecía internado en el Hospital Mi Pueblo, conocido en la zona como “El Materno”. Según sus familiares, se encontraba estable y podía recibir visitas, aunque continuaba bajo observación médica por las heridas sufridas.

El tiroteo en Florencio Varela alcanzó a tres amigos que estaban en la vereda

La escena comenzó con una situación cotidiana. Herrera estaba sentado frente a su casa, mientras Macchi y Ortiz conversaban y tomaban una gaseosa. Ortiz había llegado luego de pasar por la vivienda de un tío para buscar herramientas. El joven trabajaba como albañil y, según relató su pareja, solía realizar tareas junto con familiares y conocidos.

La aparición del automóvil y los disparos interrumpieron esa reunión. Una cámara de seguridad registró parte de la secuencia y el sonido de las detonaciones quedó grabado, un elemento que podría ser relevante para determinar la cantidad de tiros, la posición del vehículo y la dirección de la fuga. Hasta el momento, la información disponible no permite establecer públicamente quién efectuó los disparos ni cuál fue la motivación concreta.

La familia de Ortiz sostiene que el joven no tenía vínculos con actividades delictivas. Adriana, su pareja desde hace más de ocho años, lo describió como un trabajador que pasa la mayor parte del tiempo entre la obra y su casa. También contó que Ortiz asumió durante años un rol paternal con la hija de ella, a quien conoce desde que era pequeña.

El relato familiar busca despejar las versiones que circularon en el barrio después de la balacera. Para sus allegados, Ortiz quedó expuesto por encontrarse en el lugar equivocado durante un ataque que habría tenido otro objetivo. La hipótesis de las víctimas elegidas por error todavía debe ser confirmada por pruebas judiciales, peritajes y declaraciones formales.

Una familia espera la recuperación del joven baleado

Mientras Ortiz permanecía internado, sus familiares se turnaban en la guardia del hospital. El joven sabía que había recibido varios impactos, pero todavía no le habían comunicado que sus dos amigos habían muerto. La familia explicó que esperaba una indicación médica antes de darle esa noticia, debido a su estado físico y emocional.

La situación expone una de las consecuencias más graves de los ataques con armas de fuego en zonas residenciales: personas que no participan de una disputa pueden quedar atrapadas en una agresión dirigida contra terceros. Para los vecinos, el riesgo no se limita a quienes viven en la casa señalada, sino que alcanza a cualquiera que salga a la calle, camine por la vereda o permanezca cerca de un punto de conflicto.

La familia de Ortiz también enfrenta la incertidumbre sobre la evolución de sus lesiones. De acuerdo con lo informado por sus allegados, no tendría otros órganos comprometidos, aunque la recuperación depende de la respuesta al tratamiento y de las intervenciones médicas realizadas. La causa todavía debe precisar la mecánica exacta del ataque y el tipo de armas empleadas.

La represalia vecinal terminó con una mujer asesinada

Después de la balacera, un grupo de vecinos se dirigió hacia una vivienda que, según la hipótesis investigativa, habría sido el destino original de los disparos. La casa fue atacada, dañada e incendiada. Durante el tumulto, varias personas ingresaron al lugar y se llevaron objetos, mientras otras registraban la escena con sus teléfonos celulares.

En medio de esa situación, Cintia Caballero, de 30 años, salió de la vivienda y fue perseguida. Según los testimonios incorporados hasta ahora, una persona la habría atacado con un cuchillo. La mujer murió como consecuencia de las heridas. Su pareja logró escapar y, al momento de la reconstrucción de los hechos, no había podido ser localizado para brindar su declaración.

Los vecinos relacionaron a Caballero con el hombre señalado informalmente como responsable de la vivienda y supuesto vendedor de drogas. Sin embargo, esas versiones no equivalen a una imputación judicial. La Fiscalía debe determinar qué participación tuvo cada persona en el ataque a la casa, quién provocó el incendio y quién utilizó el arma blanca.

La muerte de Caballero transformó una balacera en una causa con varias líneas de investigación: los homicidios de Macchi y Herrera, las lesiones de Ortiz, el asesinato de Caballero, las heridas de su pareja y los daños provocados durante la represalia. La multiplicidad de episodios dificulta separar las responsabilidades individuales y reconstruir qué ocurrió minuto a minuto.

La Fiscalía analiza una posible disputa por el narcomenudeo

La investigación está a cargo de la fiscal Vanesa Maiola, de Florencio Varela, con participación del Gabinete Técnico Operativo de la Comisaría 5ª y de la Subdelegación Departamental de Investigaciones. La causa no tenía detenidos según la información difundida por la fuente original, y los investigadores trabajaban para identificar a los ocupantes del vehículo y a quienes participaron de la posterior agresión.

Una de las hipótesis considera que el enfrentamiento podría estar relacionado con la venta minorista de drogas en el barrio. Fuentes consultadas por el medio de origen indicaron que no se trataría necesariamente de una estructura criminal de gran escala, sino de grupos que disputarían el control de la comercialización en una zona determinada.

Los vecinos mencionaron la presencia de personas conocidas con apodos y vinculadas, según sus dichos, a la venta de estupefacientes. También señalaron que un grupo identificado como “Los Paisa”, asociado por fuentes policiales con el barrio El Paraná, habría tenido conflictos previos con ocupantes de la vivienda atacada. Estas afirmaciones deben ser verificadas en sede judicial y no permiten atribuir delitos sin una resolución de la Justicia.

La información reunida también refiere a un episodio ocurrido aproximadamente una semana antes del tiroteo. En esa ocasión, personas que habrían llegado en una camioneta ingresaron a la casa y golpearon a una pareja, presuntamente para exigirle que dejara de vender drogas. La Policía se presentó tras un llamado vecinal, pero nadie habría formalizado una denuncia ni aportado un testimonio que permitiera avanzar de inmediato.

Antecedentes de allanamientos y denuncias en la zona

El barrio ya había sido escenario de procedimientos vinculados con la venta de estupefacientes. Según los datos difundidos en la investigación periodística original, el 26 de marzo se realizó un allanamiento en el barrio Paraná, donde se secuestraron cientos de envoltorios con pasta base, armas y se concretaron dos detenciones. En junio, personal de la Comisaría 5ª llevó adelante otros procedimientos en El Alpino, con el secuestro de envoltorios que las autoridades identificaron como pasta base y cocaína.

La existencia de esos operativos no demuestra por sí sola que los homicidios estén conectados con los hechos anteriores. Sí aporta contexto sobre la preocupación vecinal y sobre la presión que las fuerzas de seguridad ya ejercían en el área. La Fiscalía deberá establecer si hay coincidencias entre personas, domicilios, vehículos, armas o teléfonos que permitan vincular las distintas investigaciones.

Los vecinos describieron un cambio en la vida cotidiana del barrio durante los últimos años. Hablaron de movimientos de compradores, enfrentamientos y temor a denunciar. En ese marco, el silencio aparece como una barrera central para la pesquisa: quienes conocen los nombres o las circunstancias pueden evitar declarar por miedo a represalias.

El silencio vecinal puede dificultar la reconstrucción judicial

La falta de testimonios directos suele complicar las causas ocurridas en barrios donde existe temor a quedar expuesto. Las cámaras de seguridad, los registros de teléfonos, las pericias balísticas y los informes médicos pueden aportar evidencia objetiva, pero no siempre permiten identificar por sí solos a todos los responsables.

Para determinar el origen de los disparos, los investigadores deberán comparar vainas, proyectiles y daños registrados en la calle y en la vivienda presuntamente atacada. También será importante establecer el recorrido del Volkswagen Suran, sus ocupantes y el destino posterior del vehículo. Los videos de vecinos y los registros de cámaras privadas podrían contribuir a ubicar a quienes participaron de la balacera o de la agresión posterior.

En paralelo, la investigación deberá evitar que las versiones barriales reemplacen a la prueba. Apodos, rumores y acusaciones sin respaldo pueden orientar una pesquisa, pero no alcanzan para sostener una imputación. La protección de testigos y la posibilidad de declarar sin quedar expuestos resultan especialmente relevantes cuando existe una percepción de control territorial por parte de grupos dedicados al narcomenudeo.

Qué implica el caso para la seguridad cotidiana de los barrios

El caso muestra cómo una disputa localizada puede producir una cadena de violencia con consecuencias imprevisibles. Un ataque contra una vivienda terminó con víctimas que estaban reunidas en la calle, una represalia colectiva, un incendio y otro homicidio. Además del daño directo, estos episodios afectan la circulación, el uso de espacios comunes y la confianza entre vecinos e instituciones.

Para las familias, la prioridad inmediata es la atención de los heridos y el acompañamiento a quienes perdieron a sus seres queridos. Para las autoridades, el desafío consiste en identificar a los autores materiales e intelectuales, proteger a los testigos y determinar si existe una red estable de comercialización de drogas o una disputa entre grupos pequeños.

La causa seguirá dependiendo de pruebas concretas y de la evolución de los testimonios. La reconstrucción publicada originalmente por Clarín aporta declaraciones familiares, antecedentes de procedimientos y versiones de fuentes policiales, pero las responsabilidades penales deberán ser definidas por la Justicia.

En El Alpino, la pregunta central para los habitantes es cómo recuperar condiciones mínimas de seguridad sin que el miedo impida denunciar. La respuesta dependerá de una investigación capaz de esclarecer los cuatro hechos violentos, distinguir rumores de evidencias y evitar que nuevas represalias conviertan un conflicto entre grupos en una tragedia todavía mayor.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Qué ocurrió en el barrio El Alpino de Florencio Varela?

Un grupo de personas disparó contra tres amigos que se encontraban frente a una vivienda. Dos murieron y un tercero quedó internado. Luego, vecinos atacaron e incendiaron una casa que habría sido el objetivo original de la balacera. Durante esa represalia, una mujer fue asesinada con un arma blanca.

¿La Justicia confirmó que se trató de un ajuste de cuentas narco?

No. La Fiscalía investiga esa posibilidad a partir de testimonios vecinales y antecedentes de denuncias por venta de drogas, pero todavía debe reunir pruebas que confirmen el móvil. Las referencias a grupos y personas vinculadas al narcomenudeo forman parte de versiones que deben ser verificadas judicialmente.

¿Quién investiga los homicidios y las lesiones?

La causa está a cargo de la fiscal Vanesa Maiola, de Florencio Varela. También intervienen el Gabinete Técnico Operativo de la Comisaría 5ª y la Subdelegación Departamental de Investigaciones. Los investigadores buscan identificar a los ocupantes del vehículo, reconstruir la represalia y establecer las responsabilidades en cada episodio.

¿El joven herido sobrevivió al ataque?

Según la información difundida por sus familiares, Sebastián Ortiz permanecía internado y estable después de recibir varios disparos. Podía recibir visitas, aunque continuaba en recuperación. Sus allegados indicaron que aún no le habían informado sobre la muerte de sus dos amigos, a la espera de una recomendación médica.

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