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Emm & Val: la alta costura argentina que une tradición y diseño contemporáneo

12 min de lectura

Emilce Vernieri y Valeria Hillebrand tomaron el legado de Sylvie Burstin y lo transformaron en una propuesta de alta costura argentina, con textiles intervenidos, bordados artesanales y una mirada dirigida a nuevas generaciones.

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Emm & Val es el nombre de la firma con la que Emilce Vernieri y Valeria Hillebrand buscan renovar la alta costura argentina sin perder el valor del trabajo artesanal. Desde un atelier instalado en el histórico Edificio Carrizo, en el barrio porteño de Retiro, las diseñadoras desarrollan vestidos, textiles y accesorios personalizados para mujeres como Valeria Mazza, Cazzu, Pampita, Monna Antonópulos y Eleonora Wexler. Su proyecto también continúa la tradición de Sylvie Burstin, una marca que ambas asumieron luego de formarse junto a referentes de la moda local e internacional.

En la esquina de Juncal y Esmeralda, en Retiro, la moda argentina convive con una parte significativa de la arquitectura porteña. El Edificio Carrizo, diseñado en 1936 por el arquitecto Francesco Gianotti, conserva una marcada identidad Art Decó y está protegido por su valor histórico. En uno de sus pisos funciona actualmente el atelier de Emm & Val, la firma creada y dirigida creativamente por Emilce Vernieri y Valeria Hillebrand.

El lugar no fue elegido únicamente por su ubicación. Según explicaron las diseñadoras, el edificio tiene una relación previa con la alta costura: allí habría vivido durante un período el modisto Paco Jamandreu, conocido por su vínculo profesional y personal con Eva Perón. Esa historia convierte al atelier en algo más que un espacio de trabajo. Es también un escenario donde una nueva generación intenta continuar una tradición vinculada con el diseño de autor, la confección a medida y la construcción paciente de cada prenda.

Emm & Val y el desafío de continuar una marca histórica

La trayectoria de Emm & Val está ligada a Sylvie Burstin, una firma consolidada de la alta costura argentina. Vernieri y Hillebrand ingresaron al proyecto en la década de 2010 y durante varios años trabajaron junto con Burstin y Manfred Vogel, diseñador que había sido responsable de Nina Ricci Latinoamérica. La experiencia les permitió conocer de cerca una metodología basada en la calidad de los materiales, la precisión técnica y la relación directa con cada clienta.

El momento decisivo llegó cuando Vogel decidió retirarse. En lugar de abandonar el proyecto, las diseñadoras debieron definir si continuarían con el legado de Burstin o si comenzarían una etapa completamente independiente. Optaron por asumir el desafío. Durante varios años fueron directoras creativas de la marca y, más adelante, comenzaron a desarrollar su propio sello.

La decisión implicaba preservar una identidad reconocida y, al mismo tiempo, adaptarla a un escenario distinto. La firma dejó el local que tenía sobre la avenida Alvear y pasó a trabajar desde un atelier privado. Ese cambio modificó la forma de vincularse con las clientas: ya no se trataba solamente de atender en una zona tradicional del circuito de lujo, sino de construir una experiencia más personalizada, basada en entrevistas, pruebas, conversación y seguimiento de cada pieza.

Un legado que no funciona como una réplica

Las diseñadoras no plantean la continuidad como una repetición literal de lo realizado por la fundadora. Su objetivo es tomar los fundamentos de la alta costura —la confección manual, el desarrollo textil y la exclusividad— y llevarlos hacia una sensibilidad contemporánea. En esa transición aparecen prendas menos sujetas a los códigos tradicionales de la vestimenta de gala y una mayor atención a la identidad de quien las usa.

Ese enfoque también se refleja en la decisión de presentar a Emm & Val como una marca con autonomía. La firma busca que cada vestido tenga una razón de ser y que la persona que lo lleva pueda reconocerse en la pieza. Para las creadoras, la prenda no se limita a resolver un evento: debe acompañar una historia, una personalidad o un momento importante.

Dos recorridos distintos que confluyen en el diseño

Valeria Hillebrand nació en Misiones y llegó a Buenos Aires después de terminar el secundario. Sus primeros trabajos fueron en atelieres de alta costura, donde aprendió sobre telas, avíos, terminaciones y procesos de confección. Luego estudió Diseño de Indumentaria en la Universidad de Palermo y amplió su formación con fotografía, iluminación, producción de desfiles y dirección de arte para producciones audiovisuales.

Emilce Vernieri es oriunda de Mendoza y pasó parte de su infancia en Lima, provincia de Buenos Aires. Desde adolescente se interesó por las revistas de moda y por la manera en que se organizaba el sector. Antes de concentrarse en el diseño, trabajó en producción audiovisual vinculada con la moda, en vestuario para televisión y en proyectos relacionados con decoración y blanquería. También cursó Diseño de Indumentaria en la Universidad de Buenos Aires.

Ambas se conocieron durante su etapa universitaria y rápidamente identificaron una afinidad creativa. Primero trabajaron en joyería y accesorios para alta costura bajo la marca Verbrand. Esa experiencia les permitió experimentar con metales, técnicas de armado, broches y gargantillas. Con el tiempo, la colaboración se trasladó al desarrollo de prendas y a la dirección integral de una marca.

Durante varios años fueron pareja, pero la separación no interrumpió el vínculo profesional. En la actualidad describen su sociedad como una relación basada en la complementariedad. Hillebrand tiene una participación destacada en el desarrollo de textiles y en la construcción de las formas, mientras que Vernieri se ocupa en mayor medida de la relación con las clientas y de la dimensión empresarial. Las dos intervienen en las decisiones de diseño y en la definición de cada colección.

Art Nouveau, Art Decó y una identidad visual propia

La estética de Emm & Val surge de la combinación de dos sensibilidades. Hillebrand se siente atraída por la geometría, las líneas rectas y la precisión asociada con el Art Decó. Vernieri trabaja con formas más orgánicas, trazos libres y referencias cercanas al Art Nouveau. En vez de mantener ambas influencias separadas, las diseñadoras las integran en bordados, estampas y estructuras textiles.

Uno de los motivos recurrentes de la firma son las algas. Vernieri las dibuja con una línea fluida y Hillebrand transforma esas formas en patrones aplicables a distintas telas. El resultado puede aparecer en una organza de seda, una gasa, un lino o un tul, con variaciones de color y escala. La imagen funciona como una especie de lenguaje propio que atraviesa la marca y evita que cada colección quede desconectada de la anterior.

La arquitectura del Edificio Carrizo también aporta un marco coherente para esa propuesta. Sus líneas geométricas dialogan con los recursos del Art Decó, mientras que los trazos orgánicos de las prendas introducen una tensión visual. En el atelier, el espacio protegido no se modifica de manera arbitraria, por lo que la actividad se desarrolla respetando los interiores y la fachada del inmueble.

Vestidos a medida: escuchar antes de empezar a crear

El proceso de Emm & Val comienza antes del dibujo y de la elección de la tela. Las diseñadoras necesitan conocer el evento, el horario, el lugar, el tipo de ceremonia y la manera en que la clienta imagina su vestuario. Esa conversación permite definir la silueta, la movilidad necesaria, el grado de exposición, la intensidad del color y el tipo de intervención artesanal.

La entrevista también ayuda a evitar que el vestido sea una pieza aislada de la persona. Una prenda para una gala, una ceremonia, una producción audiovisual o una aparición pública requiere decisiones diferentes. La alta costura no se basa únicamente en la ornamentación: también contempla cómo se mueve el cuerpo, qué efecto produce la iluminación y qué relación establece el diseño con el contexto.

La firma trabajó para figuras reconocidas del espectáculo, la moda y la cultura, entre ellas Valeria Mazza, Cazzu, Pampita, Monna Antonópulos y Eleonora Wexler. La elección de cada personalidad, según explicaron, responde a la posibilidad de construir una relación entre la pieza y quien la viste. El diseño busca acompañar una identidad, no solamente sumar visibilidad a una marca.

Las colecciones parten algunas veces de una tela colocada sobre el maniquí y otras de un boceto realizado a mano. El dibujo sigue teniendo un papel central. Las diseñadoras presentan sus trazos a las clientas y utilizan esa instancia para conversar sobre proporciones, texturas y posibilidades. En una industria cada vez más atravesada por herramientas digitales, ese trabajo manual conserva un valor específico porque permite que la idea inicial tenga una relación directa con la prenda final.

Colores irrepetibles y textiles desarrollados en el atelier

Una de las características más particulares de Emm & Val es la intervención sobre el color. La firma desarrolla tonalidades propias mediante procesos de teñido, incluso en piezas de pedrería. La intención es evitar que el vestido se limite a una paleta estándar y conseguir un tono que dialogue con la piel, el cabello, la iluminación y la personalidad de cada mujer.

La búsqueda puede producir matices difíciles de clasificar. Un color puede parecer más rosado o más anaranjado según la tonalidad con la que se lo compare. Esa variación es parte del resultado buscado: una pieza que no pueda ser identificada fácilmente con una muestra industrial o con un color disponible en serie.

La propuesta suele inclinarse por los tonos claros y apastelados, aunque también incorpora negro, calipso, cereza y borgoña. La selección se realiza de acuerdo con cada diseño y con el efecto que las creadoras quieren generar. En este esquema, teñir no es una etapa secundaria, sino una parte fundamental de la construcción del vestido.

El desarrollo textil es otro de los recursos utilizados para diferenciar una prenda de lujo. Hillebrand dibuja los motivos en escala real para trasladarlos a tejidos naturales. Las piezas pueden incluir organzas labradas y pintadas a mano, bordados con piedras, flecos, crochet integrado a la estructura y aplicaciones realizadas manualmente. El trabajo requiere más tiempo que una confección industrial, pero permite adaptar el material a una silueta específica.

La artesanía como argumento de valor

En la alta costura, el valor de una prenda no depende solamente de la marca o del aspecto visual. También intervienen la cantidad de horas de trabajo, el nivel de personalización, la calidad de la materia prima y la posibilidad de modificar el diseño durante las pruebas. Cada una de esas variables explica por qué un vestido a medida no puede compararse directamente con una prenda producida en serie.

Para las empresas vinculadas con la moda, este modelo plantea una forma de competir que no se apoya en el volumen. El diferencial está en la experiencia, el conocimiento técnico y la capacidad de crear algo que no se repita exactamente. En un mercado donde abundan las imágenes similares y las tendencias de rápida circulación, el trabajo artesanal puede funcionar como una forma concreta de construir identidad.

La colección que presentó una nueva etapa

La primera pasarela de Emm & Val como sello propio se realizó en U.house y llevó el nombre S’écouter White Dresses Colección 25-26. La presentación incluyó vestidos blancos, sin encuadrarlos exclusivamente dentro de la categoría nupcial, y combinó piezas vinculadas con el archivo de Burstin con una cápsula firmada por las nuevas directoras.

El desfile incorporó proyecciones animadas de los trazos de algas que forman parte del universo visual de la marca. La puesta buscó generar una experiencia envolvente y mostrar que la alta costura puede dialogar con recursos escénicos contemporáneos sin abandonar la confección manual.

La elección del blanco permitió revisar una tradición muy asociada con las ceremonias y las bodas. En lugar de presentar una colección cerrada para un único tipo de evento, las diseñadoras exploraron distintas formas de llevar ese color y lo combinaron con algunos elementos en negro. La propuesta funcionó como una presentación de identidad: reconocía la calidad y la metodología heredadas de Burstin, pero abría espacio para una narrativa más espontánea.

Alta costura argentina con una mirada hacia las nuevas generaciones

El proyecto de Emm & Val apunta a acercar la alta costura a mujeres jóvenes que no necesariamente se identifican con los códigos clásicos del lujo. Eso no significa reducir la complejidad del trabajo ni convertir las prendas en productos masivos. La intención es ampliar las formas de representación y diseñar para personas que buscan sentirse auténticas en una ocasión especial.

La firma también trabaja con una idea amplia de la vestimenta. Sus creadoras definen sus piezas como no binarias y expresaron interés en desarrollar indumentaria masculina. Hasta el momento, esa exploración aparece principalmente en accesorios y colaboraciones, como las colecciones de moños y complementos realizadas para el sastre José Valosen.

El horizonte de la marca combina innovación y continuidad. Las diseñadoras aspiran a seguir desarrollando técnicas, materiales y recursos de confección, pero sin perder el vínculo directo con las clientas. En ese equilibrio se encuentra uno de los principales desafíos de cualquier firma de autor: crecer sin convertir la personalización en una promesa imposible de sostener.

La visibilidad de Emm & Val en el mapa digital de la moda argentina

La presencia de figuras públicas como Valeria Mazza y Cazzu puede ampliar el reconocimiento de una firma de alta costura, pero la visibilidad sostenida depende de mucho más que una aparición puntual. Para un atelier argentino, contar con un archivo de colecciones, fotografías de calidad, descripciones de técnicas y una historia de marca clara permite que potenciales clientas, estilistas, productoras y medios comprendan qué diferencia a sus prendas.

En este caso, términos como alta costura argentina, vestidos a medida, textiles pintados a mano y diseño de autor ayudan a describir búsquedas concretas relacionadas con el servicio. La información sobre el atelier, la posibilidad de solicitar una entrevista y el tipo de eventos para los que se realizan las prendas también puede facilitar el contacto con nuevas clientas, sin convertir la comunicación en un catálogo impersonal.

La historia de Sylvie Burstin, la experiencia junto a Manfred Vogel y la ubicación en un edificio protegido aportan contexto y credibilidad. Bien explicados, esos elementos permiten que la marca sea encontrada por personas interesadas no solo en comprar un vestido, sino también en conocer la trayectoria y el proceso que hay detrás de una pieza única. La fuente original de esta entrevista puede consultarse en Clarín Viva.

Emm & Val construye así una propuesta que une patrimonio arquitectónico, memoria de la moda argentina y experimentación textil. Su próximo desafío será sostener esa identidad mientras amplía su público y desarrolla nuevas líneas, siempre con la confección personalizada como eje. Para quienes buscan entender el valor de la alta costura local, el atelier de Retiro ofrece un caso concreto de cómo un legado puede transformarse sin perder su raíz.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Quiénes son las diseñadoras de Emm & Val?

Emm & Val está dirigida por Emilce Vernieri y Valeria Hillebrand. Ambas se formaron en diseño de indumentaria y trabajaron durante años en atelieres, producción audiovisual, vestuario y desarrollo de accesorios. Su vínculo profesional comenzó en la universidad y luego se consolidó con proyectos propios y con la dirección creativa de la marca Sylvie Burstin.

¿Dónde funciona el atelier de Emm & Val?

El atelier funciona en el primer piso del Edificio Carrizo, ubicado en la esquina de Juncal y Esmeralda, en el barrio porteño de Retiro. El inmueble fue diseñado por Francesco Gianotti, tiene una estética Art Decó y está protegido por su valor histórico, por lo que no se pueden alterar libremente sus fachadas ni interiores.

¿Qué técnicas utiliza Emm & Val en sus prendas?

La firma trabaja con teñido personalizado, desarrollo de textiles, dibujos trasladados a escala real, organzas pintadas a mano, bordados con piedras, crochet, flecos y aplicaciones artesanales. También interviene la pedrería para crear colores propios. Estas técnicas permiten que cada vestido se adapte a la clienta y tenga un resultado difícil de repetir.

¿Qué relación tiene Emm & Val con Sylvie Burstin?

Emilce Vernieri y Valeria Hillebrand trabajaron durante varios años junto con Sylvie Burstin y Manfred Vogel. Luego asumieron la dirección creativa de la marca durante una etapa y decidieron continuar ese legado mientras desarrollaban su propio sello. Emm & Val retoma la calidad y el trabajo artesanal, pero incorpora una mirada contemporánea.

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