Cyrano vuelve al San Martín con Gabriel Goity en una puesta visualmente impactante
El clásico de Edmond Rostand regresó al Teatro San Martín con Gabriel 'Puma' Goity al frente. Un despliegue técnico de primer nivel que, sin embargo, se ve opacado por un ritmo irregular y escasa emoción.

El esperado regreso de Cyrano de Bergerac al Teatro San Martín generó entusiasmo entre los amantes del teatro porteño. Protagonizada por Gabriel ‘Puma’ Goity, la obra dirigida por Willy Landin apuesta a una puesta visual majestuosa, aunque su extensión y cierta falta de dinamismo terminan por atenuar el brillo del clásico de Edmond Rostand.
El Teatro San Martín volvió a recibir al inmortal Cyrano de Bergerac, pieza emblemática del dramaturgo francés Edmond Rostand. Esta nueva versión, encabezada por Gabriel Goity y dirigida por Willy Landin, combina una producción escénica deslumbrante con una adaptación que, pese a su ambición, no logra mantener la tensión dramática durante toda la función.
Cyrano Gabriel Goity: El regreso de un clásico al escenario porteño
Después de varios años de ausencia, Cyrano volvió a ocupar la Sala Martín Coronado, donde décadas atrás conoció versiones memorables. El estreno de esta temporada, según la crónica publicada por Clarín, llega tras una larga demora y con una propuesta visual que deslumbra por su cuidado estético. Sin embargo, el resultado final se ve afectado por una ejecución lenta, problemas de ritmo y una emotividad que no termina de aflorar.
La impronta de Willy Landin: diseño, música y dirección
Landin, proveniente del ámbito de la ópera, se multiplicó en tareas: traductor, adaptador, compositor, diseñador de vestuario, iluminación y escenografía. Su visión abarca todos los aspectos del espectáculo y prioriza lo visual sobre lo narrativo. El resultado es una puesta de época bellamente ambientada, pero que por momentos se siente más como una sucesión de cuadros pictóricos que como una obra teatral viva. El espectador se deleita con los trajes y la escenografía, aunque el relato se diluye en una cadencia excesivamente pausada.
El desafío de encarnar a Cyrano
Gabriel Goity, figura central de la escena nacional, había manifestado en entrevistas su deseo de interpretar al ingenioso y desdichado poeta. En este montaje, su trabajo transita entre la comedia y el drama, pero se percibe contenido por una dirección que no siempre acompaña el ritmo que el personaje exige. Pese a ello, Goity logra momentos de lucidez que exponen tanto su registro humorístico como su intensidad emocional, especialmente en los tramos más introspectivos del texto.
A su alrededor, un elenco sólido sostiene la estructura de la puesta: Mario Alarcón, Daniel Miglioranza, Iván Moschner y Mariano Mazzei aportan oficio y presencia, aunque la dirección limita su potencial expresivo. Las escenas grupales, extendidas en el tiempo, pierden agilidad y dificultan la evolución de los vínculos entre personajes.
Una historia que sigue conmoviendo al público
Desde su estreno en 1897, la pieza de Rostand ha sido símbolo del idealismo romántico y la lucha entre la apariencia exterior y la belleza interior. En esta adaptación, la historia conserva su esencia: Cyrano, soldado valiente y poeta brillante, ama en secreto a su prima Roxanne, quien se enamora del apuesto Christian sin sospechar que las cartas de amor que recibe fueron escritas por el propio Cyrano. La dualidad entre palabra y rostro, ingenio y silencio, vuelve a desplegar su potencia simbólica en esta versión argentina.
Antecedentes históricos y versiones inolvidables
El San Martín tiene una relación histórica con Cyrano. En los años setenta, el recordado Ernesto Bianco protagonizó una versión dirigida por Osvaldo Bonet que marcó una época y fue interrumpida por la muerte del actor. Décadas después, Claudio Hochman presentó una reinterpretación infantil con Federico D’Elia y Valeria Bertuccelli, acercando el texto a una nueva generación. Estas versiones previas dejaron la vara alta y contribuyeron a la identidad teatral del complejo cultural.
En este contexto, la puesta de Landin rinde homenaje a Bianco y al legado del San Martín, aunque apuesta por un tono más solemne que lúdico. Esa solemnidad, unida a los extensos pasajes de transición, atenúa la vibrante energía que solía caracterizar a este clásico.
La figura real detrás del mito
El personaje de Rostand se inspira en el verdadero Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac (1619-1655), escritor francés que desafió las normas de su tiempo con textos irreverentes y sátiras mordaces a la sociedad parisina. Su vida aventurera y su imaginación desbordante lo convirtieron en figura de culto. Se dice que Molière tomó elementos de sus obras para sus propias comedias, y siglos más tarde, autores como Arthur C. Clarke lo consideraron precursor de la ciencia ficción por sus relatos sobre viajes a la Luna y al Sol. Landin retoma parte de ese espíritu libre, aunque su puesta, más contenida, no logra reflejar todo el desenfado original.
Estética cuidada, ritmo problemático
La producción destaca por la minuciosidad del diseño visual: vestuarios elaborados, iluminación con claroscuros poéticos y una escenografía que recrea el siglo XVII con rigurosidad. El empleo de proyecciones audiovisuales y música original aporta una atmósfera envolvente. No obstante, el ritmo pausado y los prolongados cambios de escena rompen la continuidad emocional del relato. En más de tres horas de función, el espectador oscila entre la admiración estética y la impaciencia narrativa.
Reacciones del público y crítica especializada
La recepción fue dispar. Parte del público celebró la ambición visual y la entrega de Goity, mientras que otros señalaron la falta de humor y la pérdida de tensión dramática. El equilibrio entre espectáculo visual y emoción escénica es una tensión constante en esta versión. En una cartelera porteña que busca recuperar espectadores tras los años de pandemia, el regreso de grandes clásicos ofrece una experiencia teatral de escala, aunque no siempre logre el impacto esperado en lo emocional.
Implicancias culturales y proyección del teatro público
El regreso de Cyrano al San Martín también funciona como un termómetro del estado del teatro público en Buenos Aires. Este tipo de producciones muestran la capacidad técnica y artística del complejo, pero también revelan los desafíos de gestión, financiamiento y programación que enfrentan las salas estatales. La apuesta por grandes títulos internacionales sigue siendo una estrategia efectiva para atraer público diverso, aunque el reto sigue siendo conectar con nuevas generaciones y equilibrar tradición con innovación.
Repercusiones en la escena argentina y proyección digital
La puesta de Landin no solo revive un clásico, sino que plantea una reflexión sobre cómo los teatros públicos pueden dialogar con las audiencias digitales. La difusión en redes, la calidad de las imágenes promocionales y la cobertura en medios especializados potencian la visibilidad de la obra. En términos de posicionamiento cultural, producciones de esta magnitud refuerzan la marca del San Martín como epicentro de la dramaturgia nacional y abren la puerta a futuras adaptaciones que puedan equilibrar espectáculo y emoción.
El impacto de Cyrano en la visibilidad cultural y la búsqueda online
El interés renovado por Cyrano se refleja también en el entorno digital. Las búsquedas relacionadas con la obra crecen cada vez que una nueva versión llega a escena o al cine. Para espacios culturales y productoras, este tipo de estrenos ofrece una oportunidad de posicionarse en el ecosistema online, donde el contenido audiovisual y las reseñas enriquecen la experiencia del público. La combinación entre memoria teatral y presencia digital permite que clásicos como Cyrano de Bergerac mantengan su vigencia tanto en las tablas como en las plataformas contemporáneas.
Con todo, la versión protagonizada por Goity deja una huella de ambición estética y homenaje histórico. Pese a su irregularidad narrativa, confirma que el teatro público argentino continúa apostando por proyectos de gran envergadura, reafirmando su rol como motor cultural de la ciudad.
Preguntas frecuentes
¿Dónde se presenta la obra Cyrano protagonizada por Gabriel Goity?
La obra se presenta en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín, ubicado en Avenida Corrientes 1550, en Buenos Aires. Es una producción del complejo teatral porteño con dirección de Willy Landin.
¿Qué caracteriza a esta versión de Cyrano de Bergerac?
La puesta se destaca por su ambición estética, con una escenografía de época, vestuarios elaborados y música original. Sin embargo, su ritmo pausado y la falta de humor limitan la conexión emocional del público con la historia.
¿Quién fue el verdadero Cyrano de Bergerac?
Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac fue un escritor y aventurero francés del siglo XVII. Su vida inspiró la célebre obra de Edmond Rostand y lo convirtió en símbolo de la libertad de pensamiento y la imaginación literaria.
¿Qué otras versiones de Cyrano se representaron en el Teatro San Martín?
Entre las versiones más recordadas figuran la de Ernesto Bianco dirigida por Osvaldo Bonet en 1977 y la adaptación infantil de Claudio Hochman en los años noventa, con Federico D’Elia y Valeria Bertuccelli.
¿Cómo fue recibida la actuación de Gabriel Goity?
El público valoró la entrega de Goity, que alterna humor y dramatismo, aunque algunos críticos señalaron que la dirección no siempre le permitió desplegar todo su potencial expresivo.
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