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La docente que recorrió las seis rutas históricas de San Martín

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Adriana Geymonat, profesora de La Plata, atravesó a caballo los seis pasos cordilleranos vinculados con el Cruce de los Andes y ahora busca completar el recorrido continental del Libertador.

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La docente sanmartiniana Adriana Geymonat recorrió las seis rutas históricas utilizadas por el Ejército de los Andes durante la campaña libertadora y convirtió esa experiencia en una forma de enseñar historia. A caballo, con baqueanos y en condiciones extremas, atravesó pasos cordilleranos de San Juan, Mendoza, La Rioja y zonas limítrofes con Chile. Su próximo objetivo es completar el mapa continental de José de San Martín y llegar en 2027 a Boulogne-sur-Mer, Francia, donde murió el Libertador.

La historia de Adriana Geymonat comenzó en las aulas, pero encontró su dimensión más intensa en la cordillera. Profesora de música, danza, teatro e historia del arte en escuelas primarias y secundarias, la mujer nacida en La Plata decidió reconstruir con su propio cuerpo los caminos que recorrieron San Martín, los granaderos y los baqueanos durante la campaña de los Andes.

Su proyecto empezó en 2017, en el marco de los doscientos años de la gesta libertadora. Desde entonces participó de expediciones organizadas por agrupaciones sanmartinianas y atravesó seis pasos históricos. La travesía incluyó jornadas de entre diez y doce días, temperaturas extremas, falta de señal telefónica, noches al aire libre, agua helada y desplazamientos por terrenos donde cualquier error podía poner en riesgo a personas y animales.

El recorrido no fue una excursión turística ni una actividad de aventura convencional. En varios tramos, Geymonat eligió continuar por las huellas históricas en lugar de tomar los caminos más accesibles. Para hacerlo dependió de la experiencia de los baqueanos, conocedores de la montaña, de sus cambios climáticos y de los senderos que no siempre aparecen en los mapas actuales. La experiencia también modificó su mirada sobre el cuidado de los animales, la solidaridad y la relación entre las comunidades y el territorio.

rutas históricas de San Martín: La docente sanmartiniana que convirtió la historia en una experiencia concreta

La fascinación de Adriana por San Martín nació durante su infancia. Su padre, un químico que no había podido completar la escuela primaria pero tenía un fuerte vínculo con la lectura, llevaba a sus hijas a bibliotecas y les transmitía el valor de los libros. En ese ámbito apareció una pregunta que la acompañaría durante décadas: por qué un hombre que había vivido en Europa decidió regresar a América para participar en la liberación de distintos pueblos.

La inquietud no quedó limitada a la admiración por una figura histórica. Geymonat buscó comprender las decisiones, los sacrificios y la dimensión humana de aquella campaña. Para ella, estudiar el Cruce de los Andes implicaba conocer el frío, el cansancio, la incertidumbre y la dependencia de otros, aunque fuera en un contexto completamente diferente al de 1817.

Antes de sus expediciones, tenía miedo de los caballos y apenas podía acercarse a ellos. La preparación exigió superar temores personales y aceptar que la montaña imponía sus propias reglas. En sus clases, esa transformación le permite explicar que el coraje no significa ausencia de miedo, sino capacidad para avanzar con prudencia a pesar de él.

Seis pasos cordilleranos y una travesía distinta en cada año

La campaña de San Martín suele recordarse como un único cruce, pero el Plan Continental fue una operación mucho más compleja. El Ejército de los Andes avanzó por diferentes pasos para dividir la atención de las fuerzas realistas y favorecer el objetivo independentista. Geymonat se propuso recorrer esas seis rutas, incluso cuando el resto de los grupos optaba por caminos más conocidos o de menor dificultad.

Del Paso de los Patos a Portillo

El primer recorrido fue el Paso de los Patos, en San Juan, considerado el trayecto principal y uno de los más exigentes. Esa experiencia le mostró que completar una etapa no significaba terminar la investigación. Al regresar, entendió que todavía faltaban otras rutas y que cada una podía aportar una perspectiva diferente sobre la campaña.

En 2018 llegó el turno del Paso de Portillo, en Mendoza. La nieve complicó el avance y puso a prueba tanto a los jinetes como a los animales. En un tramo, un caballo cayó por un precipicio y el grupo debió continuar a pie mientras los demás animales reaccionaban con nerviosismo. El episodio reforzó una de las ideas que Geymonat suele repetir ante sus alumnos: la responsabilidad humana hacia los animales resulta decisiva en ambientes donde todos dependen de todos.

Aridez, volcanes y desmoronamientos

En 2019 atravesó el paso de Come Caballos, en La Rioja. Allí el problema principal no fue la nieve, sino la aridez y la falta de agua. La sed se convirtió en una dificultad constante durante una travesía de doce días. La experiencia mostró que los obstáculos de la cordillera no responden a un único patrón: el frío, el calor, el viento y la ausencia de recursos pueden ser igualmente peligrosos.

El paso Planchón presentó otro escenario. El trayecto se desarrolló entre volcanes y cerca del Peteroa, un volcán que todavía emitía humo. El paisaje, de apariencia casi lunar, combinó belleza y riesgo. Para una viajera interesada en reconstruir la historia, dormir cerca de una formación geológica activa también significó comprender que los protagonistas de aquellas campañas enfrentaban una naturaleza difícil de controlar.

En 2021, durante el recorrido por la zona de Uspallata, los desprendimientos de roca obligaron al grupo a modificar su manera de avanzar. En un sector estrecho, el baqueano le indicó que debía sentarse y dejarse deslizar por una pendiente para superar el obstáculo. Luego tuvo que trepar con ayuda de una soga. La escena resume la diferencia entre observar un mapa histórico y recorrer físicamente el terreno que condicionó las decisiones militares.

El Paso de Guana y la prueba más extrema de la montaña

El sexto recorrido fue el Paso de Guana, realizado en 2022. Era una de las rutas más solitarias y exigía confiar especialmente en el conocimiento del baqueano Juan, quien conocía el camino y las alternativas posibles. Una tormenta sorprendió al grupo en plena cordillera, los caballos se dispersaron y las provisiones se perdieron.

Geymonat pasó horas refugiada entre piedras, expuesta al frío y con la sensación de que podía morir sin que nadie supiera qué había ocurrido. Cuando Juan regresó con los animales, la situación no quedó resuelta: el grupo debió continuar durante varios días con recursos muy limitados. Según su relato, permanecieron seis jornadas con agua y mate luego de perder la comida.

Ese episodio también modificó su percepción sobre la resistencia. La docente comprendió que la preparación física es importante, pero no alcanza. La orientación, la confianza en el equipo, el cuidado de los caballos y la capacidad de tomar decisiones bajo presión pueden definir el resultado de una travesía. La montaña obliga a abandonar el individualismo y a reconocer el valor del conocimiento local.

Con el Paso de Guana completado, Geymonat alcanzó un objetivo que muy pocas personas civiles habían logrado en tiempos recientes: recorrer las seis rutas históricas del Cruce de los Andes. Su hazaña fue reconocida con la distinción de Abanderada de los Andes 2024 y el nombramiento como Embajadora Sanmartiniana por el mundo.

Del cruce argentino al recorrido continental de San Martín

La finalización de las seis rutas no significó el final del proyecto. Para Geymonat, la campaña libertadora continuaba mucho más allá de la cordillera argentina. En 2023 viajó a Perú y recorrió la zona de Huaura, donde San Martín proclamó la independencia del país. En ese lugar subió al balcón histórico y participó de una ceremonia ante autoridades locales.

La visita le permitió observar la vigencia de la figura de San Martín en la sociedad peruana. Según su testimonio, los estudiantes conocen su papel en la independencia y el vínculo con la Argentina permanece presente en actos y espacios educativos. Para la docente, ese reconocimiento internacional ayuda a ampliar la enseñanza de la historia y a evitar que los procesos independentistas se estudien como episodios aislados.

En 2024 llegó a Guayaquil, Ecuador, para reconstruir el encuentro entre San Martín y Simón Bolívar. La reunión entre ambos líderes es uno de los momentos más debatidos de la independencia sudamericana, porque después de ese encuentro San Martín dejó el escenario militar y Bolívar continuó la campaña. Geymonat interpreta ese gesto como una muestra de compromiso con un objetivo colectivo por encima del protagonismo personal.

En 2025 visitó Carmen, en Uruguay, localidad vinculada con la familia de San Martín antes de su nacimiento. El siguiente tramo está previsto para 2027 en Europa, desde Cervatos de la Cueza, en España, hasta Boulogne-sur-Mer, en Francia. Allí espera llegar al lugar donde murió el Libertador y llevar la bandera que la acompaña desde sus primeras expediciones.

Una forma de enseñar que une territorio, memoria y ciudadanía

El valor de la experiencia no se limita al recorrido físico. Cuando vuelve a la escuela, Adriana no presenta a San Martín únicamente como una estatua, una fecha patria o el protagonista de una batalla. Habla del viento, la altura, la sed, los animales, la cooperación y la necesidad de no avanzar solo por un ambiente desconocido.

Ese enfoque puede resultar especialmente útil para estudiantes que perciben la historia como una sucesión distante de nombres y acontecimientos. Relacionar la campaña con paisajes concretos permite comprender que las decisiones militares estuvieron condicionadas por la geografía, el clima, las distancias y la disponibilidad de alimentos. También ayuda a valorar el trabajo de los baqueanos, cuya función fue esencial para orientar a las columnas y prevenir riesgos.

La docente sostiene que cada expedición le dejó aprendizajes aplicables a la vida cotidiana. Un corte de luz en una vivienda, por ejemplo, adquiere otra dimensión después de experimentar noches enteras sin servicios, señal ni refugio confortable. Del mismo modo, la montaña le enseñó a no juzgar por las apariencias, a respetar el ambiente y a entender que la autonomía no equivale a prescindir de los demás.

Su relato también incorpora una perspectiva de género. Geymonat debió enfrentar la idea de que determinadas actividades no eran para ella por ser mujer. El contacto con el caballo, la resistencia física y la exposición a escenarios peligrosos fueron obstáculos concretos, pero también prejuicios que pudo revisar. Su caso amplía la representación de quienes participan en expediciones históricas y actividades de montaña.

Qué visibilidad puede generar una historia sanmartiniana con alcance regional

El recorrido de Adriana Geymonat tiene un interés que excede la anécdota personal. Para instituciones educativas, municipios, museos y organizaciones vinculadas con el turismo histórico, sus experiencias pueden contribuir a conectar patrimonio, identidad y territorio. Los pasos cordilleranos no son solo referencias de los manuales: también forman parte de circuitos culturales que requieren información responsable, guías capacitados y respeto por las condiciones ambientales.

En términos de visibilidad orgánica, una historia de este tipo puede atraer búsquedas relacionadas con las rutas del Cruce de los Andes, los pasos históricos de San Martín, el turismo sanmartiniano y las actividades educativas sobre la independencia sudamericana. Para empresas de turismo, instituciones culturales y proyectos educativos, ofrecer datos claros sobre accesos, temporadas, exigencias y valor histórico ayuda a responder mejor a las necesidades de quienes buscan conocer estos lugares.

La difusión también debe realizarse con prudencia. Las expediciones relatadas por Geymonat no equivalen a una recomendación para que cualquier persona intente repetirlas. La altura, el clima, el aislamiento y la falta de servicios exigen planificación profesional, autorización cuando corresponda, equipamiento adecuado y acompañamiento de personas con experiencia. Presentar la montaña como un escenario espectacular sin explicar sus riesgos podría inducir a decisiones peligrosas.

La fuente original de este relato es la nota publicada por Clarín, a partir del trabajo de Agustín Contreras Archenti y Justina Maglione. Su reconstrucción permite conocer tanto la dimensión personal de la docente como la importancia histórica de las rutas que decidió recorrer.

La próxima etapa europea proyectada para 2027 completaría un itinerario que comenzó con una pregunta familiar y terminó transformándose en una investigación vivencial. Mientras tanto, Geymonat continúa llevando a las aulas una enseñanza basada en la memoria, el respeto por la naturaleza y la cooperación. Su mensaje no busca convertir a San Martín en una figura inalcanzable, sino mostrar que detrás de cada decisión histórica hubo personas, animales, comunidades y territorios que hicieron posible la independencia.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Quién es Adriana Geymonat?

Adriana Geymonat es una docente nacida en La Plata que enseña música, danza, teatro e historia del arte. Desde 2017 participa en expediciones sanmartinianas y reconstruye los caminos recorridos durante la campaña libertadora. Su proyecto la llevó a atravesar las seis rutas históricas del Cruce de los Andes.

¿Cuáles son las seis rutas históricas que recorrió?

El recorrido incluyó el Paso de los Patos, en San Juan; Portillo, en Mendoza; Come Caballos, en La Rioja; Planchón; la zona de Uspallata; y el Paso de Guana. Cada trayecto presentó condiciones diferentes, como nieve, aridez, desprendimientos de roca, actividad volcánica y aislamiento.

¿Geymonat realizó los cruces como una actividad turística?

No. Las travesías se realizaron dentro de expediciones organizadas por agrupaciones sanmartinianas y con la guía de baqueanos. Los recorridos históricos atraviesan zonas de alta montaña, con clima cambiante, poca infraestructura y riesgos concretos. Por eso no deben confundirse con paseos convencionales ni repetirse sin preparación especializada.

¿Cuál es el próximo objetivo de la docente?

Su objetivo es completar el camino continental de San Martín. Ya visitó Huaura, en Perú; Guayaquil, en Ecuador; y Carmen, en Uruguay. Para 2027 proyecta recorrer lugares de España y Francia vinculados con la vida del Libertador, hasta llegar a Boulogne-sur-Mer, donde murió en 1850.

¿Cómo utiliza esta experiencia en sus clases?

Geymonat transmite a sus alumnos una mirada concreta sobre la campaña libertadora. Además de fechas y batallas, explica las dificultades del clima, la geografía, la alimentación, los animales y la cooperación entre quienes participaron. Así busca relacionar la historia con el territorio, la memoria colectiva y los valores ciudadanos.

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